LOS NUEVOS BAD BOYS INGLESES

LOS NUEVOS PURITANOS

Es un título que podría llevarnos a pensar en los protestantes que en el siglo XVIII y XIX crearon, según Max Weber, el capitalismo moderno. Aquellos hombres y mujeres severos, para no decir aburridos, que aspiran a ser tan obcecadamente ahorrativos. De hecho, la idea de ahorrar, en cierta manera, está presente en este libro que reúne a la nueva generación de narradores ingleses bajo dicho título, aunque según ellos, hacen referencia a una canción del grupo The Fall y no al movimiento religioso. La contraportada compara este conjunto de relatos con la pintura de Mondrian, lo que le otorga cierto atractivo al libro, sabiendo que Piet Mondrian fue un pintor holandés que llevó el arte abstracto hasta las últimas consecuencias. La conexión entre ambas obras podría ser la eliminación de lo artificioso, que es básicamente el principio bajo el cual han sido escritos. Es curioso que luego del índice figure un manifiesto conteniendo diez reglas (o principios) que son las que rigen a la ficción desarrollada en el libro. A continuación, El Manifiesto:
1º- Ante todo narradores, nuestro estilo es el narrativo.
2º- Somos escritores de prosa y reconocemos que ésta es la forma predominante de expresión. Por ello evitamos la poesía y la libertad poética en todas sus formas.
3º- Pese a que reconocemos el valor del género de ficción, sea clásico o moderno, siempre nos dirigiremos hacia horizontes nuevos, destruyendo las expectativas del género existente.
4º- Creemos en la simplicidad del texto y prometemos evitar los recursos estilísticos: retórica, incisos del autor.
5º- En nombre de la claridad, reconocemos la importancia de la linealidad temporal y evitamos las escenas retrospectivas, las narrativas temporales duales y los presagios.
6º- Creemos en la pureza gramatical y evitamos toda puntuación elaborada.
7º- Reconocemos que los trabajos publicados son también documentos históricos. Como fragmentos de la época, todos nuestros textos están fechados y transcurren en la actualidad. Todos los productos, lugares, artistas y objetos que aparecen son reales.
8º- En nuestra calidad de representantes fieles del presente, nuestros textos evitarán toda especulación improbable o incognoscible sobre el pasado o el futuro.
9º- Somos moralistas, por consiguiente todos los textos presentan una realidad ética reconocible.
10º- Sin embargo, nuestro objetivo es la integridad de expresión, por encima y más allá de cualquier compromiso con la forma.
Debo confesar que, acostumbrado a abordar un libro libremente, encontrar un manifiesto (y luego el desarrollo de cada uno de los 10 enunciados) me pareció tan misterioso como petulante. Rápidamente pensé que se trataba de una novedosa estratagema de enganche de los editores. Pero luego de leerlo con detenimiento –no se puede leer de otra manera un texto al que se le anteponen diez reglas– y las más de las veces con placer, comprobé que los conceptos enlistados en el manifiesto habitan sin ningún orden en los quince relatos de la colección. All Hail the New Puritans, título original del libro (Debolsillo21, 256 pp.) es una buena muestra del estilo y preocupaciones de los actuales narradores ingleses. Según la contra, se trata de relatos cortos, de rotunda limpieza conceptual, frescos y cómodos. En lo referente a la “frescura”, todavía me quedan algunas dudas, al menos en un par de relatos.
Nombres como Scarlett Thomas, Alex Garland, Ben Richards, Nicholas Blincoe, Candida Clark, Daren King, Geoff Dyer, Anna Davis, Bo Fowler, Matthew Branton, Simon Lewis, Tony White, Toby Litt, Rebecca Ray son conocidos en el ambiente cultural anglo-sajón. Todos ellos han publicado, bajo título personal, varios libros de cuentos y novelas en prestigiosas editoriales. De casi todos podemos leer su biografía, bibliografía y reseñas de sus obras en el siguiente lugar: http://www.fantasticfiction.co.uk/, basta con escribir el nombre del escritor en el buscador de dicha página. El libro fue pensado como un experimento pero luego cobraría vida. Se les propuso a un grupo de escritores de criterios similares –la mayoría nacidos a partir de 1970– desnudar su ficción hasta los elementos básicos y ver si de ello surgía algo de interés. Los resultados fueron más que interesantes. Quince relatos escritos especialmente para esta antología cuyas reglas se enlistaron para poner de manifiesto lo que hace que el género actual de ficción sea tan original y sugestivo. Los personajes que encontramos son jóvenes y adultos jóvenes comunes y corrientes, enfrentados a sus propios temores, puestos en marcha en una sociedad que tiende a la nimiedad de las relaciones personales. El mundo de los vídeo-juegos, la televisión, la internet, el consumismo, los avances de la electrónica, los juegos de mesa, la música, el sexo, bares y fármacos se dan cita en las historias que transcurren en una Inglaterra cotidiana y bastante lejos de aquélla que recibimos a través de las postales o de la BBC. Una sociedad que, a pesar de contarse entre las mejores organizadas –esto se traduce de la lectura–, contiene seres humanos tan corrientes y caóticos como los criados en el Nuevo Mundo y que, lamentablemente, esta semana ha sido víctima de un cobarde ataque terrorista.
Algo a tomar en cuenta y que se convierte en el común denominador más allá de lo variopintas de las historias y las tramas: la forma correcta de la narración, inclusive en los –dos o tres– relatos flojos. Una lectura agradable y llena de situaciones que nos plantean interrogantes de corte existencial, cada vez que nos consideremos con libertad para acceder a lo que de modo muy personal conocemos como Felicidad. No tan malo como esto, de Matt Thorne, me parece que es el relato más perturbador: La inofensiva visita a la casa de su ex-novia es el pretexto para involucrarnos con la aparente normalidad del seno familiar. Un padre que sale a caminar desnudo por las calles y que luego no recuerda cómo volver; una hermana lesbiana, una madre open-mind; la ex-novia reprimida, enferma y traumatizada, padece la pérdida de su juventud en la soledad de su habitación. Tres dias en aquella casa en el downtown, en los que el protagonista recorre con seguridad las páginas de su pasado, con la clara convicción de que sólo se trata de un paseo que culminará cuando él lo desida. Los puritanos, de Toby Litt –a pesar de cobrar fuerza recién en la segunda mitad– me parece el mejor logrado: Una chica y dos muchachos tienen montado un sofisticado estudio en el sótano de una casa de playa en el extrarradio de Londres, donde trabajan tranquilamente pirateando videos porno. Los tres se turnan para trabajar hasta de madrugada, con la finalidad de producir la cantidad de cintas pactadas con el traficante, que cada fin de mes viene a recogerlas. Pronto la monotonía y la seguridad de aquel trabajo se ve comprometida con la llegada de una pareja que se instala en la casa contigua a pasar unas vacaciones. La relación que mantienen los tres jóvenes con la pareja de adolescentes los conduce inocientemente hacia un final insospechado y explosivo, inclusive para el lector. Una fresca y original antología que reúne a jóvenes valores de la narrativa inglesa. Relatos breves, concisos, atrevidos, imaginativos y de un gran impacto. Ficción pura y dura escrita por escritores sin artificios, que tratan la realidad con maestría y veracidad. Un grato descubrimiento.

Leave a Reply