HE VUELTO POR MELINDA

Melinda y Melinda (Woody Allen, 2004)
Cuando los días se apiadan y me permiten disfrutar alguna noche, no tan fatigado y alejado del tedio diurno, llamo o busco a mis amigos para caminar por la ciudad y respirar por los ojos el tufo citadino, comer un anticucho al paso y una cerveza. Otras veces, como la de anoche, nos reunimos a tomar un trago entre miles de cigarros y simplemente hablar, escuchar y discutir. Esto último fue lo que más ocupados nos tuvo en el interior de una piojosa bodega, sentados en una mesa que amenazaba con derumbarse en cualquier momento, soportando la pestilencia del urinario a espaldas nuestras y oyendo sabe dios qué música. Agotados los temas literarios porque estabamos al borde del aburrimiento, nos alojamos en el Séptimo Arte. Más libres. Más irreverentes. También más torpes. Estaba pagando el precio de mi honestidad. Bueno, al grano: la cuenta fue cancelada por mí, en la madrugada, y esto se debió a la pérdida de la apuesta que hice la semana pasada: No vuelvo ha ver a Woody Allen y salir satisfecho de la función. Fueron los cincuenta soles mejores pagados después de mucho tiempo.
Dejé de ver las películas de Woody Allen porque tenía la impresión de que al ver unas pocas ya las había visto todas. ¡Tremendo error! La crítica (y mis amigos) decía que Melinda y Melinda era la producción más literaria de Allen: ése fue el gancho para jalarme de vuelta y saben, tenían razón. Melinda y… es un film inteligente, que nos acerca al tema de la infidelidad desde los ángulos más fuertes: la comedia y la tragedia. No son dos historias diferentes que discurren en paralelo para mostrarnos las carcajadas en un caso y las lágrimas en el otro; no, eso sería fácil y Woody es morboso con sus personajes y con nosotros. Se trata de una misma historia inexistente que es trastocada para revertir los roles y apreciar las situaciones que cada cual origina. ¿Historia inexistente? Lo único real en la película es la reunión de cuatro amigos ¿escritores? en un restaurante, en el que dos de ellos –un cómico y un dramaturgo– empiezan ha opinar y ficcionar con una situación jalada de pelos, planteada por un tercero y entonces, estamos viendo lo que ellos visualizan al narrar la historia y si lo quieren así, estamos sentados gozando de la proyección de sus pensamientos. Una propuesta lúdica, astuta, que dibuja muy bien la fragilidad emocional, la insatisfacción y las mentiras que nunca se desprenderán de nosotros. Luego de disfrutarla, no fue extraño que saliera corriendo en busca de las películas que me he postergado del director larguirucho y bonachón, que ha hecho de Nueva York su Isla de la Fantasía. Melinda y Melinda nos trae de vuelta al mejor escritor escondido en el corazonsito de Woody Allen, el mismo que me ha hecho perder una apuesta pero recuperar un amigo.

9 Comments

  1. Este es el texto que vale, no el anterior.
    ¿Está exhibiéndose en Trujillo? ¿Qué raro, no? Yo conozco a un tal Woddy y a un tal Allien. Pero no hay nadie más talentoso que quien lleva los dos nombres bien puestos para la genialidad cinematográfica: Woddy Allen. La veré y pagaré después, como has hecho tú,la cuenta de las chelas en un bar maloliente de la noche trujillana.

  2. Anónimo

    El dinero no da la felicidad, pero procura una sensación tan parecida, que necesita un especialista muy avanzado para verificar la diferencia.
    Allan Stewart Konigsberg (Woody Allen)

    Woody Allen es, como cualquier artista verdadero, un hombre que parodia. En unos siglos, cuando nuestro tiempo termine, y todo vuelva a ser como era antes, la gente pensará que jamás existió. Que era varias personas. Que no era posible que un solo miope fuera capaz de reírse de tantas cosas al mismo tiempo tocar tan mal el jazz. Por ahora, mientras todo se acaba, él es uno de nuestros símbolos.
    Mientras avanzamos, y tratamos de liquidar de las cuentas por pagar y la competencia laboral, hoy, a esta hora, él está presentando esta una nueva película. No, no está borracho ni destrozando la habitación de un hotel. Se levantó a las cinco de la mañana y se acostará a las diez de la noche. Sere uno de los tantos que se quejarán ,se acordarán o confesarán que jamás entendieron bien de qué se trataba una de sus sus películas.
    Woody Allen no verá el resultado nunca y quedará convencido de que volvió a fracasar en el intento. Pero se mantendrá ocupado. Escribirá. Leerá. Se ganará algún otro premio y enviará una carta excusándose por no poder asistir a la ceremonia. Oirá chismes sobre él y verá en los tabloides sus romances, sus problemas, sus demandas y la miranda languida de la oriental. La mayoría del tiempo no se divertirá mucho, y el resto del tiempo no se divertirá para nada. Adorará a Nueva York, dice, como un hijo puede querer a un padre borracho que le pega. Se encogerá de hombros y tocará pesimamente el clarinete cada lunes. Visitará a su madre y la señora una vez más le pedirá que abandone el cine y se dedique a un negocio más estable, quizás al de las farmacias. Se encontrará a gente en los ascensores y aterrado les dirá que sí, que él es Woody Allen. Y dará las gracias, por las noches, porque ya habrá terminado un nuevo día.

  3. Hola. Óscar, nos alientas a ver ese cine lúdico que mezcla diveros sentimientos en su complejidad.El cine que hace Woody Allen.

    Para mí- es personal,claro- él es el cine, lo que Julio Cortázar con los cronopios y otros escritos suyos,me refiero al humor,que aunque en los cronopios hay fantasía,por lo mismo que el cronopio es imaginario…, hay un humor fino, tan inteligente,y fresco. Y debe ser también por eljazz que los relaciono y que esta percepción mía no la trataría de difundir para que otros la
    acojan como cierta…o válida para todos.
    Y te comento, que he visot a Woodu tocando el calsinete en un docuemtal que vi por el cable. Sobre una gira en Europa, y bueno, me gusta cómo toca el clarinete.
    El documental me hizo reír y también ponerme seria cuando los padres, en especial la madre de Woody Allen lo trata como a un cualquiera a su hijo. Con esa expresión en la cara,y claro, con los rasgos físicos que Woody tiene… Bárbaro.
    Me gusta cómo es Woody Allen con sus varias caras en el cine,sí. Con su visión de urbe y sentimientos entreverados…

    Iré a ver ‘melinda’ apenas pueda….

    Ah,¿leíste mi comentario,la vez pasada? en polvos azules,hay ‘El
    ´Séptimo…’ Ubicas con facilidad preguntando…. perdona porque no tengo en la cabeza, el nro de stand, mas creo que ya hay tres de éstos especializados en películas como las de Bergman.
    A estaas alturas, tal vez ya fuiste allá… Bien,me voy, ¿fui concisa, verdad? (…)
    Salutes Óscar.

  4. Jorge Rheineck

    Si, esta buenaza, justo le escribía a una amiga de que fui a verla y que me pareció paja ver una comedia inteligente, sirve para removerte el cerebro. El Allen la hizo Me-LINDA !

  5. Vir: Cortázar es un referente en mi vida y lo has descrto muy bien. sabes, lo de Polvos si lo he anotado aunque todavía sigo corto de plata. Se agradece el “datazo”. Pronto te alcanzaré un dato nibien lo confirme respecto al Jazz y a Julito.

    Alejandro: sorry por lo del Chasca. No pude ir porque empecé los festejos muy temprano y a eso de las 10 pm ya estaba en otra o mejor dicho, ya no estaba. Tengo un cd de EVAMUSS para mostrarte.

    A los demás e incluso al anónimo, somos como moscas que siempre rondamos y nos encontramos en algún pastel o algo peor. Gracias.

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