LA COMUNIÓN EN LÁTEX

“María Llena Eres de Gracia” (USA – Colombia, 2004)


María Full of Grace es el título original de esta muy bien lograda producción que en 2004 obtuvo tres importantes premios internacionales: en el Film Festival Sundance, creado por Robert Redfort, ganó el “Premio de la Audiencia” (éste lo otorga el público a su película favorita) en la categoría de dramatismo. Los otros dos los obtuvo en el Berlín Film Festival: “Oso de Plata” por la mejor actriz Catalina Sandino Moreno (María, la protagonista) y el “Trofeo Alfred Bauer” por ser considerado el mejor debut fílmico. Bien, ahora veamos todo desde el punto de vista de los mortales.

En resumidas cuentas es la historia de María, una pueblerina y soñadora adolescente que al verse desempleada y embarazada de un enamoradillo, de esos que es mejor olvidar, decide probar suerte en Bogotá. En el camino es tentada por su acompañante –un chico seguro y fresco ante la vida– ha trabajar como “mula”. “Camello”. “Burrier” (los gringos lo tradujeron como working as a currier; fíjense lo desabridos que fueron). En cristiano: ha llevar “pepas” o pequeños envoltorios de látex que cobijaban heroína, dentro de su estómago, desde Colombia hasta Nueva York, la capital del mundo. La inocente y desesperada María acepta tentada por los 5000 dólares y es entonces cuando nace el conflicto, aparece el nudo por desenredar, también nuestra atención. Prácticamente es en aquel instante que la película cobra vida y color, pues luego todo giraría, con una controlada tensión, en torno a la joven y por ende, muy cerca de nosotros. Ojo, presten atención a la impecable actuación de la muchacha llamada María (Catalina Sandino). Vale decir, las acciones tendrían como eje a las peripecias de María y esto me hace pensar, salvando las distancias del caso, en una especie de Odisea Urbana que comienza en Bogotá y culmina en las calles de Manhattan. Así es. A pesar de poseer una estructura simple, lineal, en la que nunca veremos algún flashback, el film está dividido, tanto geográfica como discursivamente, en dos: una primera mitad, a manera de introducción y presentación de personajes y que, además, nos ubica dentro del contexto. Me explico. Es una primera mitad un poco sosa, con bastantes deudas y culpas fotográficas. Las locaciones serranas nos obsequiaban una agradable visión bucólica que pronto se rompería al trasladarnos al caos del tráfico y de las cantinas de Bogotá. Luego vendría la segunda mitad filmada en Nueva York. Allí, los picos dramáticos, que asumimos fácilmente como propios, alcanzan su máxima expresión. Algo notable y agradable de ver en el cine latinoamericano.

María Llena Eres de Gracia es un film que desde el nombre nos invita a explorar un mundo fémino. Así es. Ahí los hombres sólo cumplen una función accesoria, más de bisagra que de nexo, casi prescindibles de no ser por la necesidad de violencia que requiere el tema. Algo tan sutilmente moldeado. Sin morbo. Pues la inteligencia del guionista y director Joshua Marston, entre otras situaciones, se ve reflejada en asuntos más íntimos, más profundos que una persecución, un tiroteo o una sesión de torturas al mejor estilo Gore. No. Marston prefiere comprometernos con situaciones morales, éticas, sociales, instintivas, sentimentales, defectuosas, propensas al quiebre y vistas desde la humana perspectiva del género femenino. Es una película que, en cierta manera, emula a las producciones documentales con la preocupación por plasmar el realismo. Vemos bastante trabajo cámara en mano y evolución de panoramas que, en su mayoría, se ajustan a los giros de las miradas. En el trasfondo se respira el apetito por la denuncia y en ello nos recuerda a “La vendedora de rosas”, el documental de Gaviria acerca de los niños de la calle en Colombia. También a la versión fílmica del libro de Fernando Vallejos “La virgen de los sicarios”, hecha por Barbet Schroeder. Estas producciones nos acercan a un tipo de realidad, cruda y desesperanzada, que habita en Colombia.

No es casualidad que María esté embarazada y se sienta una futura copia de su hermana mayor, madre soltera. Tampoco que viva en una pequeña y humilde casa con su madre, su abuela, su hermana y su sobrino. ¿Ven por ahí al padre, al abuelo, al marido de la hermana? Claro que no. Abandono. Eso es lo que hay. Además de muchas necesidades y postergaciones. Entonces, cerrando el círculo, pero no tan descaradamente, María se rehusa a completar la transformación que le ha sido asignada: convertirse en lo que es su hermana, en lo que ha sido su madre y quizás su abuela. Hasta aquí parece algo tan común, tan fácil de creer y así es. Pero para que todo ese cúmulo de sensaciones, tan propias de nosotros, sea plasmada con verosimilitud en el ecran, se requiere maestría de ida y de vuelta entre actores y director, entre la fotografía y la música, entre el lenguaje y el silencio. Marston, por momentos, logra generar un perfecta burbuja que contiene aquellas complicidades fílmicas. De otro lado, algo digno de comentar (a diferencia de la mayoría de producciones peruanas) es que no ha sido necesario que apareciera una teta, o que se conchasumadreen cada tres minutos para reconocernos en un mundo lumpen. No. Nada de eso. Bastaba con una mandada a la mierda y punto. Se percibe la frescura y el condimento del habla colombiana, con esa costumbre tan extraña y misteriosa de tratarse de “Usted”, inclusive entre contemporáneos y menores, con todas las cumbias y salsas que le inoculaban el “color local”; con la tristeza y los sueños de las protagonistas que, a pesar de saber que están obrando mal, nos hacemos sus cómplices y ojalá que no las atrapen en el aeropuerto y que no se muera ninguna. Ni siquiera María, quien tiene que llevar 62 “pepas” en su estómago, arriesgando la vida del bebe que se forma en su vientre, ajeno a todos los padecimientos de su madre. Quisiera pensar que para otorgarle el halo de pureza, “santidad” o tal vez para ayudar al propósito de inocencia (al menos por parte de las mujeres) que se respira a lo largo de la película, es que no hubo ninguna escena nocturna en exteriores. Todo fue siempre luminoso, blanco, abierto, como una especie de simbolismo sugestivo que hace difícil pensar que se está en una sala con las luces apagadas. Creo que también ello le ha otorgado el gustillo edulcorado al film. María llena eres de gracia me parece una película contada al oído y pensada en cada uno de nosotros: en los que estamos en esta parte del mundo y en los que están allá arriba, no en el cielo, sino en el país de las oportunidades (o de los oportunistas).

8 Comments

  1. Una pelicula discreta, intima, sencilla y bella a pesar de cierto tufillo moralista…

    Me quedo con la imagen de María al final del film, cuando hace lo que hace, y en el fondo se lee “Lo que cuenta es lo que llevas dentro”… el hijo? las pepas? tu moral? tu espíritu para seguri adelante…

  2. Anónimo

    María llena eres de gracia
    María es la huida precipitada hacia adelante, un no conformarse con los tiempos cabrones que nos ha tocado vivir, un luchar como si de la rebeldía aún se pudiese esperar la liberación o
    la resurreccción. Su mirada recuerda a otra que uno apenas consigue olvidar a ratos, llena de insatisfacción y deseo, con la fuerza de quien sabe matar y a su vez sabe tambien morir, con la tristeza de quien se aventura derrotado.Juro que la mujer de mi vida era clavada a Catalina Sandino Moreno (María llena eres de gracia)quizás alberga una esperanza que yo no he sabido ver, un mensaje oculto, una profecía sobre nuestras luchas y fracasos, acaso algo más de luz de la que uno es capaz de acoger en este comienzo de la mas dificil de los actos cometidos por un hombre :Borrarse el nombre de una mujer del subconsciente. Las dos Marías la ficcional y la calcada ya no existen mas.

  3. Dotando de una mirada vasta a la cinematografía, tu post interioriza al film, y nos entrega su sustancia.

    ¿Sabes óscar?, ya tengo la lista de películas por ver y éstas son las que has comentado. Agradezco esta vitalidad potenciada.

    Salutes y una sonrisa.

  4. Vir, encontré el stand en Polvos. Ya tengo nuevos dulces.

    Ese anónimo debería poner su blog. Me parece que sería interesante leer alguna propuesta suya.

    Anto, tienes razón con lo del tufillo moralista. Piensa en los premios europeos.

    Marco Aurelio, ese precio de 20 dólares por el libro lo obtuve de una librería en la calle… alucina!!!

  5. buena, poeta, ya tuve acceso a su blog, tengo que aprender a manipularlo para encontrar màs textos suyos. yo acabo de abrir un blo que es http//albertoalarcon.blogspot.com.
    nos vemos enseguida, gracias por escribir tan bien y con tanta inteligencia y excelente memoria.

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