ÚLTIMO DESTINO: LOS URALES

Estuve pensando en los períodos violentos que ha vivido la humanidad desde las guerras hasta las revoluciones; los atentados y las matanzas, otras idioteces y de cómo seguimos algunos, todavía, dando vueltas por aquí. Opinando. Palabras. Claro, no es que de pronto se me ocurrió pensar en ello, sino que he vuelto a ver el domingo por la tarde DOCTOR ZHIVAGO, la versión de David Lane del 1965, poco más de tres horas de película, con Omar Sharif y Geraldine Chaplin. Ya me había olvidado de la Revolución Rusa, del asesinato del zar y su familia, del Ejército Rojo, etc. Barbaries que aún se repiten en el mundo. Xenofobia. Realidad que siempre se esfuerza por ganarle a la ficción. En fin. Pero lo que llamó bastante mi atención, debido al desarrollo del argumento, fue percibir, nítidamente, como si recorriera por mi piel, la necesidad que siente el hombre de realizarse aunque sea en épocas de guerra. La poesía. Las profesiones. Las pasiones. Cómo se manifiestan los pequeños poderes y la hipocresía. La demencia de una masa que sin poder no se expande, pero con él, no se contagia, se impone. El temor de siempre y la misma historia: las necesidades nunca son iguales. Los que las padecemos, tampoco. Unos mueren y otros matan. Algunos viven como muertos. Otros ni se enteran que viven. Entre todo, las relaciones sentimentales, el trabajo, la familia, el barrio, los conflictos, los problemas personales antepuestos a los del mundo porque valgan verdades, al mundo qué le importan nuestros problemas. Luego el tren atravesaba la estepa, rompiendo la nieve en un viaje que duraría once días en pestilentes vagones con temperaturas bajo cero, el doctor Zhivago, su esposa, su pequeño hijo y su suegro. Nietszche decía que la locura de un hombre poco importaba; pero ¿la de un pueblo?, ¿la de una nación? Para qué pensar ahora en el superhombre. Después, casi al final y convencido de que las cosas no han cambiado mucho, pensé en hacer un viaje en tren; quizás a Huancayo, abordo del Tren Macho, cruzar el puente Infiernillo que le ha sabido ganar a las bombas terroristas. La locomotora, los rieles, el abismo. No importa que no vea tanta nieve como en Rusia. Sólo viajar en tren, aunque agarre un poco de soroche, aunque nadie me persiga ni me espere ni me dispare, aunque no padezca hambre ni hubiera perdido mi casa, aunque tenga al final una ciudad entera donde retornar. Sólo viajar en un vagón y pensar en nada mientras mi ventana se devora el lento paisaje y alguna canción se introduce en mis oídos. Mis sueños entre todo. Mis problemas cruzan. De los del mundo, mejor no hablar.

13 Comments

  1. musadekafka. me gusta ese nick. sabes, el libroes un pequeño ladrillito. la peli le hace bastante justicia.

    Plumífero Leo. Tragaluz anda en el rollo de siempre: estamos misios y buscando quien se apiada y apuesta por nuestra revista de creación. qué bueno tenerte por acá.

  2. me perdí. por momentos no sabía de quien hablabas. era Zhivago, era Pita, eran todos. todos los pequeños humanos que tenemos pequeños sueños, que luchamos por hacer, por escribir, por ladrar, por lo que sea en medio de Fujimoris y Toledos, Lenines y bolcheviques, Bushes y Osamas. es solo nuestra condición humana de perseguir sueños, de agarrar nuestra sombra. quiza haya que hacer como dices “tomar el tren” para olvidarse de todo y estar un poquito mas cerca de ese pedacito de sueño.

  3. hola pita, tks por el comentario.. que de hecho te pasaré un demo (por ahora de sónica) y digo en serio, aunque las evidencias me muestren como olvidadizo..

    pero ahi ta empaquetao..junto a tus tracks de silvania y cielo..

    una pegaa anoche.. nos vemos..
    tito

  4. hola oscar, te respondo no solo como agradecimiento e identificacion, si no tbn mucho por curiosidad y tras haber dado una cheqeada a tus posts, como sintoma alegre de poder darle rienda suelta a la conversa. veo q te encanta el cine, y q tus comentarios los fundamentas con referentes de todo tipo. me alegra mucho q alguien como tu se haya interesado en decirme unas cuantas cosas. por lo demas, con respecto a tu ultimo post, todos los viajes se parecen, y al final es como el estado permanente en el q se encuentran nuestras vidas, como un flotar en la nada, un paseo en tren, una caminata sobre el puente, la anulacion del tiempo y el dominio del espacio, como deseo de lo eterno. y con respecto a lo del cine q te puedo decir… ando rentando 3 peliculas a la semana, las ultimas q tengo son leon de luc benson, day for night de truffaut y una comedia francesa llamada the spanish apartment de un tal cedric kaplisch con judith godreche de amelie. solo he visto esta ultima, y trata de gente viajera desarraigada q convive en un depa de barcelona: desarraigo, identificacion en la ezqizofrenia cultural… de ahi nada mas, una huevada.
    saludisimos!

  5. me gustó la forma en que conectas la historia con tu “historia”, aunque paresca tirado de los pelos, me agrado desde shivago hasta la musica en tu cabeza mientras te proyectas viajando en un tren (con soroche y todo) yo creo que la película te proyectó bién. Bakan así.
    saludos Pita

  6. cuando se nos ocurrirá alocarnos en mancha, para viajar en tren, para hacer una revolución grande o pequeña, con armas o sin ellas pero con mucha locura.
    yo tengo algunas propuestas, pero mi locura sola no basta, quién se apunta.

  7. Al final creo que estamos condenados a repetir cualquier destino a donde lleguemos, puesto que por lo general ya los hemos prefigurado en nuestro interior. Viajes a un lugar. A una persona. A un tiempo. A la nada. Todos con retorno, hasta ahora, hasta el último viaje, ese que no acabamos de imaginarlo. Igual es otro el disfrute, ya que el manjar que degustan los sentidos, no tienen explicación.
    A todos, gracias. A gallermic que me ha hecho acordar que tengo una deuda con las pelis francesas. A joki porque de alguna forma me hace viajar con sus post, a Xefora porque me hace sentir que no estamos solos y a Emidark por no creer en el tiempo. Nos vemos.

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