UN VÉRTIGO LLAMADO HITCHCOCK


Dicen que la ciudad de San Francisco alberga un halo misterioso, capaz de insertar en cualquier individuo la sensación de hallarse en otro mundo, quizás en el que todos escondemos dentro. Alfred Hitchcock, quien no necesita presentación, se abandonó al influjo de la seducción simbólica de una ciudad que sólo muestra lo suficiente para ser visitada. Luego, una vez dentro de ella, te vuelve a ocultar el resto. ¿Acaso no es lo que no se puede ver lo que interesa? Al menos así parece haberla percibido el director de Psicosis, puesto que la tomó por asalto para rodar la que fuera considerada su obra maestra: Vértigo, en 1958.
Al enfocar una de las orillas del Puente de San Francisco, al amanecer, se observa que la neblina ha devorado el otro extremo del puente, pero, misteriosamente, el extremo más cerca de nosotros se muestra agónico y tentador. Definitivamente es un territorio vulnerable para los cinéfilos, pero más aún para aquellos que saben respirar muy bien el tufo del crimen y el suspenso. En 1957 Alfred Hitchcok vino a este lugar, esta orilla, para plasmar una de las escenas más memorables de la historia del cine. Allí fue que Jimmy Stewart saltó a las frías aguas de la bahía de San Francisco para salvar a Kim Novak, tan bella como mentirosa en el film. Respecto a la fama de Vértigo, se sabe que en la época en que fue estrenada, no alcanzó el éxito deseado, y esto se debe a que, a veces, la sociedad no está preparada para ciertas formas de expresión. Ya sabemos que el tiempo afecta a las películas y al modo de percibirlas. Hoy en día mucha gente considera a Vértigo como la obra maestra de Hitchcock, pero, a pesar de ello, si no fuera por la dedicación de Robert A. Harris y James C. Katz, se nos hubiera perdido en el tiempo y esto, suele ser para siempre. Este par de restauradores fueron los encargados, con un trabajo equiparable al de las hormigas, de elaborar el remake del film. Alguna otra vez hablaremos de dicho proceso, sólo debo acotar que un verdadero remake requiere de tiempo y dinero, dando por descontada una gran cantidad de talento, inteligencia y gusto artístico. En el caso de Vértigo, los elementos del film, tanto la imagen como el sonido, mostraban una verdadera necesidad de conservación.

Hitchcock, como se puede determinar observando el desarrollo de su filmografía, no fue ningún improvisado. Por el contrario, era un tipo de manías inglesas en lo referente al orden y a la planeación. Cada detalle para que fuera considerado como tal, debía de quedar en pie luego de la arremetida de un sin fin de elucubraciones de orden narrativo y escénico, cuando no psicológico. El mismo Hitchcock se encargaba se ejecutar los history board de sus filmes. Unos trazos tan precisos y de un gran carácter escénico. Luego, los dibujantes y arquitectos los desarrollaban profesionalmente, para que los demás puedan engancharse a la frecuencia que discurría en el cerebro del director. El mismo que en 1951 arribó a San Francisco para el estreno de Strangers on a Train. Al maestro del suspenso siempre le agradó mostrar al público un ambiente familiar y luego introducir un giro inesperado de malicia. Con esto alimentaba el morbo del espectador, pero más el propio. Los restauradores de Vértigo afirman que mientras Hitchcock estudiaba el esplendor visual del Golden Gate, dijo que San Francisco sería un buen lugar para un film de misterio y asesinato. Pat Hitchcock, hija de Alfred, dijo en una entrevista al respecto, que a su padre le encantaba San Francisco. Pensaba que era una ciudad glamorosa. Decía que era un París estadounidense. Así lo describió. Pensaba que era muy cosmopolita, más que ninguna de las ciudades que conocía en esa época. Pero toda buena obra requiere de maduración. Seis años fueron necesarios para que las imágenes románticas y misteriosas, que se estaban formando en las mientes de Hitchcock, pudieran plasmarse en la pantalla. Así, la década del 50 fue el período en el que Hitchcock hizo películas notables, desde Rear Window hasta Vértigo. Todo esto para la Universal Studios, su hogar creativo las últimas décadas de su carrera. Ahí, Vértigo sería rescatado del olvido y la degeneración inclemente del tiempo, gracias al trabajo conjunto de Robert Harris y James Katz; acaso una labor apasionante, sin contar del disfrute que esta tarea de artesano es capaz de prodigar, y gracias a la cual podemos apreciarlo en pleno siglo XXI, con la calidad que el expectador actual exige, pero no lejos de la atmósfera que Alfred Hitchcock supo crear. Un estilo personal que luego emularían Chabrol, Renais, Godard, Trufautt, Rohmer y demás directores practicantes de la nueva tendencia del cine francés (en los 50), conocida como la Nouvelle Vague.

15 Comments

  1. Hitchcock fue un adelantado a su época. De ahí tal vez el posterior éxito de sus obras. Yo me empapé de H.hace años cuando nos sentábamos delante de la TV como un ritual, sin movernos, a visionar sus películas. Un placer auténtico. Lo de la radio salió muy bien. El próximo jueves voy a llevar los blogs latinoamericanos, donde me detendré a comentar lo más importante del último post que tenéis. Un abrazo

  2. Cuando veo a Hitch, no me descuido ni de las flores en los maceteros, en sus películas todo puede significar algo, es una delicia.

    Hasta ahora me pregunto como hizo la escena del beso de Vertigo con el adelanto de su tiempo…

    Saludos, corriendo por los pasillos de la filmoteca para llegar a ver sus películas…

  3. Para mim, Hitch manteve sua vida dentro da câmara, preocupando-se, essencialmente, com o que o público assistiria. Decidir o enquadramento sempre foi mais importante que decidir o orçamento. Talvez por isso, ele conseguia imprimir aos seus filmes um caráter, ao mesmo tempo, autoral e popular. De proletário a gênio do cinema, como foi definido,sempre buscamos novos ângulos para a análise de suas obras e de sua vida.

    Um abraço aqui do Brasil.

  4. Siempre he querido ver una película de HIt .Desde niña…aún no tengo la oportunidad. 🙁

    El artículo me parece interesante cuando hablas de la ciudad de SF y de su especial atmósfera.
    Wilde dijo que ningún artista ve las cosas como son en realidad.Si las viese así, dejaría de ser artista. Creo que para muchas personas una ciudad misteriosa y cosmopolita puede pasarles desapercibida pero no para un genio amante de los detalles y del suspenso como Hit.
    (Por cierto,¿cuál será el halo de Trujillo? jeje )

    También me gusta cuando mencionas que el proceso artístico requiere mucho esfuerzo y paciencia. Creo que debemos empaparnos en esa búsqueda de la perfección.
    Gracias por decirme que te gusta mi nick . Muchos saludos y ojalá puedas escribir sobre el proceso de hacer un remake. 🙂

  5. Como dice Zuriñe, H. fue un adelantado para su época. El tipo tiene una biografía propia de un niñito educado y engreído, que nadie podía imaginar capaz de penetrar los mundos “negros”. Gracias por tomarme en cuenta en la radio de españa y qué bueno que los medios se estén enlazando. Un abrazote.
    *********************

    Anto, esa escena es un misterio. Sólo sé que para resolver la del campanario, sobre el final de la peli, cuando el detective está en el interior y en lo alto de él, y mira hacia abajo, el estómago de la torre de casi 6 pisos y le sobreviene el vértigo, las imágenes fueron hechas en una maqueta. En ese momento no contaban con cámaras electrónicas que graduan automáticamente varios factores ´visuales, entonces, construyeron un campanario y lo hecharon en el piso. Horizontal. Así pudieron robarle al estómago del campanario la sensación de mareo, interiores desenfocados en movimiento, que no podía lograr apuntando sus cámaras hacia abajo o hacia arriba, en la verticalidad interior de la torre del campanario.

    ********************
    Y esto tiene bastante que ver con lo que dice Santa (desde Brasil), que para él siempre fue más importante lograr un encuadre que un acercamiento. Ahora, para la Musadekafka que anda por Trujillo, envíame un email y veremos cómo hecemos para prestarte algo del gordito malévolo para que puedas sacarte el clavo.
    Lo de los remakes, voy a ver cómo le saco la vuelta al tema, por que, aparte que es extenso, es muy técnico y por ende, trae la pinta de aburrido, aunque no lo sea.

    Gracias por colgarse

  6. Pita, Yo me refería a la escena del beso donde en la misma continuidad de un solo movimiento envolvente de camara pasan del cuarto de hotel, al museo (o era al convento?) y nuevamente al hotel. Cada vez que lo veo me emociono…

    No estoy de acuerdo con eso que dicen que mr. hitch se interesaba más por lo técnico que lo humano, sino que era muy cuadridulado en sus métodos para lograrlo y da es impresión. Sus personajes siempre tienen esa densidad que no le pueden dar el tecnicismo anonimo. Él conocía primero a las personas y sus historias y luego hacia sus encuadres.

    Un saludo (con promesa de seguir conversando de esto)

    pd. dejé el disco con María Eugenia
    pd2. Musa cuando quieras te juego alguna de las que tengo de Hitch, sólo pasame la voz pa quedar.

  7. aunke solo he visto los pàjaros y , obviously, psycho; pues argumentos tengo elaborados sobre el buen Hitch. ergo, prosigo, mencanta y me sigue fascinando su estètica, su agudo sentido de minimalismo y barroquidad, todo tan significante, todo tan emotivo.

    en serio, me hubiera gustado que Hitch me diera clases de estètica.

    aunque muchos se hagan los locos, a casi todos nos hace falta aprender de un gran maestro. a que sì.

    salu2

    mariofrancisco

  8. Anónimo

    Saludos desde Cuba, Zenia en:

    http://imaginados.blogia.com

    El blog de Blanca me trajo a éste. Tu página es exquisita, profunda y amena.
    Me encantó lo de Hitchcock. Una y otra vez los ciclos especiales que dedica a él la cinematografía aquí cada cierto tiempo. Es un maestro del suspenso, muchos han tratado de copiarlo, si bien se le acusa de poca profundidad en los personajes, su cine no es para eso. Hasta pronto.

Leave a Reply