DEUTSCHER EXPRESSIONISMUS

LOS NIBELUNGOS: LA MUERTE DE SIGFRIDOEl texto abajo es el que acompaña al listín de febrero del cineclub de la Universidad Privada del Norte, el mismo que dirige acertadamente mi amigo Gerado Cailloma en la ciudad de Trujillo. Lo he recibido en mi bandeja de entrada y me permito reproducirlo porque me ha parecido bastante interesante, siendo Gerardo uno de los cinéfilos más informados y de buen gusto que conozco. Así, el siguiente artículo firmado por él, nos ilustra sobre una de mis corrientes favoritas: El Expresionismo alemán. (Hace tiempo que se le pide a Gerardo que se convierta en un blogger, ojalá que nos haga caso).

“Los movimientos artísticos son lecturas de situaciones sociales y reflejan la coyuntura vivida como una interpretación del momento histórico coetáneo. Por otro lado, son, además, la herencia de los movimientos precedentes sea por oposición o afinidad, recibiendo de estos características formales y temáticas que hacen de un movimiento artístico un continuum pero también una renovación, una propuesta, una relectura de su entorno así como una nueva perspectiva de los elementos involucrados en la generación de dicho movimiento. Aunque siendo un poco simplistas, este péndulo histórico de opuestos artísticos que hubieron surgido por oposición al anterior, fue una suerte de explicación para entender la génesis de cuanto “ismo” surgió a fines del siglo XIX en adelante. Una lectura de reducir todo a lo dionisiaco versus lo apolíneo es muy sencilla, y sería esta motivo de rechazo de todos aquellos que ven en el surgimiento de un “ismo” histórico una singularidad y una propuesta innovadora tanto del arte como de una lectura del mundo particular. Pero esto sería negar el carácter histórico de una fenomenología del arte (o cualquier actividad intelectual) que va involucrando lo desarrollado a lo largo de la existencia del hombre como especie sobre nuestro planeta que alimenta sus respuestas y, obviamente, sus nuevas preguntas ante un objeto o ante sí mismo.
Con el precedente expuesto podemos entender el Expresionismo alemán, movimiento surgido en los años 20 del siglo pasado (XX) como respuesta a un contexto histórico sui géneris que involucró a todo el pueblo germano y su cultura, obviamente. La Primera Guerra Mundial ha concluido con una extraña derrota del Imperio Alemán; desde el punto de vista militar, Alemania estaba posesionada y había logrado significativos avances en el campo de batalla, no así en el frente diplomático. La firma del Tratado de Versalles fue uno de los más grandes errores del mundo occidental sobre una nación y dejó al pueblo alemán a merced de los dos campos ideológicos antagónicos de entonces; Alemania fue laboratorio para propuestas de un nuevo Soviet o el espacio en el que los capitalistas descarnados humillaron al pueblo alemán por la ambición de empresas inglesas, francesas u otras, apoyados por sus gobiernos a cobrarles réditos onerosos. Este último punto se va a ver pronto debilitado no por un empresariado alemán pujante, sino por la sombra de un crac financiero que se venía venir a pasos agigantados. Los preámbulos del crac se trataron de evitar en los territorios derrotados, sobre todo en Alemania. El sistema capitalista, que venía del siglo XIX con pompas y honores, había enseñado al mundo una nueva percepción de las cosas: todo podía ser cosificable, todo es materia prima, incluso el humano y su trabajo (interesante paralelo con nuestros países que ahora “exportan” mucha mano de obra barata a los países ricos: empleadas del hogar, basureros, cuidadora de niños, de ancianos, vendedores de comida rápida, en fin). Esta cosificación entró en primer colapso con la Primera Guerra Mundial: el movimiento artístico más radical que prácticamente endiosaba la máxima creación de este movimiento económico, la máquina, tuvo que pasar a un perfil más bajo cuando veía que estas bellas creaciones se hubieron convertido en armas letales contra sus creadores, cual castigo prometeico. Después de la Gran Guerra, el pueblo alemán, cual emparedado, se ve aprisionado por diversos intereses: el avance del comunismo, modelo Soviet, o una alternativa extrema tapón por la cual el mundo empresarial nacional e internacional han de apostar: el nazismo. Con una inflación que, comparativamente hablando, deja pálida la nuestra vivida bajo la hecatombe aprista del 85-90, Alemania busca el orden en una solución extrema. El camino hacia Hitler estaba listo.
En los años 20, los “ismos” se suceden tan rápidamente como acontecimientos históricos aparecían en toda Europa. El continente era un polvorín, los artistas se enfrentaban a situaciones límites, como le sucedía a sus pueblos. El desencanto positivista científico y realista artístico en Alemania fue contundente. El cuestionamiento a ambos frentes genera un llamado a la formación de una respuesta ecléctica (veámosla así), pero más visceral que rescate lo humano (en contraposición a la cosificación de la frialdad positivista) y lo pasional interno (en franca oposición al realismo que había surgido por los movimientos socialistas de mitad del siglo XIX, sobre todo en Francia e Inglaterra). Interesante ver que los movimientos más pasionales hayan surgido en la sociedad germánica: el Romanticismo como lucha para la formación de la identidad teutona y el Expresionismo para dar una lectura de una Alemania herida y confundida de los 20. Parafraseando a Worringer, el Expresionismo sería una respuesta angustiosa a la no adecuación del hombre a su mundo circundante (UMWELT), por eso las temáticas van a ser los lugares extraños (como veremos en los temas elegidos por algunos directores, pintores, literatos), temas sombríos (NOSFERATU) o míticos (en este sentido, muy parecido a lo romántico pero con otras variantes y distintos fines). Grandes artistas alemanes y de otras nacionalidades (MAX REINHARDT, ROBERT MUSIL, ERICK NOLDE, OTTO MÜLLER) se inscriben en este movimiento, cuyas obras van a ser desterradas, prohibidas o destruidas durante el régimen nazi por ser consideradas arte degenerado. Son seguidores de precursores quienes fundan ciertas bases en el arte movedizo de ese entonces; así estarían KANDINSKY, PICASSO, GEORGE BRAQUE, FRANZ KAFKA y el fundamento filosófico de HUSSERL, y todos aquellos que vieron las luces del nuevo siglo, que según la visión de muchos pensadores posteriores, se ha de convertir en el siglo de las matanzas, de hecatombes humanas. Quizá hay que ver una concesión menos trágica en THEODOR ADORNO, quien lo llamó un siglo de la posibilidad de lo mejor.”

Pica aquí para leer la cartelera y reseñas.

8 Comments

  1. Anónimo

    Hola ôscar, Zenia desde:

    http://imaginados.blogia.com

    La Alemania de los años 20 siempre es un proceso interesante de estudio. Aquel escepticismo nihilista llevado a todas las manifestaciones del arte, aquel descreimiento.
    Tanta negaciòn no pdìa engendrar otro fenòmeno que no fuera el surgido con el Partido Nacional Socialista. Siempre es de interès volver la vista a ese pedazo de la Historia Universal

  2. El romanticismo alemán. A través del tiempo, la corriente artística más sólida en Alemania ha sido el romanticismo. Es un ejemplo para todos los pueblos del rotulado “tercer mundo”, o de cualquier parte del orbe, la fuerza con que el pueblo alemán se opuso siempre a la adversidad, han pasado cada cierto tiempo, de la miseria a la grandeza espiritual. A punto de “hacer de tripas corazón” han salido adelante en las peores situaciones. Su fuerza vital, su corazón, siempre fue su gente, el proletariado, a quienes no sólo en Alemania, sino en todas partes del mundo se usa para lograr los aisladísimos intereses particulares, generalmente opuestos a lo ideal, el bienestar de la humanidad. Eso sucede aquí en el Perú también. Las cabezas frías usan figuras arquetípicas como el soldado, que encarna los ideales más sublimes del hombre (como la justicia, el honor y la lealtad), para lograr obtener poder a partir de lo que significa aquello en el ámbito del conciente colectivo. Sucedió en alemania y sucederá más tarde en otras latitudes y distancias. Los arquetipos. Los arquetipos son formas que acompañan al hombre desde el principio de los tiempos. Al parecer, TODOS hemos sufrido atrocidades tan grandes e inhumanas, que como agujas han penetrado hasta la unidad mínima de nuestro ser para quedarse y aparecer sólo bajo dos formas: miedo o amor (valor); si vemos, se manifiesta en cada uno de nosotros todos los dias, a cada instante. Vemos.

  3. Hay varios comentarios importantes en tu artículo. Me gusta cómo vas del cine a temas universales y los anudas con una sutileza, según leo, siempre humanista. Hay mucho por comentar de ese artículo aparte del estilo de redacción: impecable. Deberías capturar el Dominical de la Industria y apoderarte de él por toda la eternidad. La página de crítica de cine de Trujillo amerita un nivel como el que demuestras aquí como una bestia.

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