MAZEL TOV

MUNICH (U.S.A. 2005)

Un grupo terrorista, del movimiento árabe Setiembre Negro, irrumpió en horas de la noche en el sector que alojaba a los atletas judíos en la Villa Olímpica de Munich, por los juegos de 1972. Ni un solo disparo es mostrado hasta entonces. Esta incursión terrorista abre el film, con un tono periodístico, televisivo, cual si fuera un “flash” noticioso difundido en todo el mundo, propalando consternación y expectación en los televidentes; osea, en nosotros. Las especulaciones principian y no sabemos, de momento, más de lo que es televisado. A manera de fragmento de esta incursión, como una pieza negada al inicio a nosotros, vemos después que son maniatados y muertos dos de los once rehenes judíos. De vuelta a las noticias, en tiempo presente, nos enteramos de que ya habían sido muertos los otros nueve rehenes, pero no vimos cómo.

MUNICH no es una reconstrucción de esa matanza. Es la presentación de una ficción que plantea la venganza del gobierno israelí contra los supuestos terroristas y organizadores de la misma. Una venganza (de aquí el título inicial), como suelen ser todas, clandestina. Una posibilidad verosímil ante nuestros ojos: acostumbrados a la intriga, a las bombas. Y a las persecuciones raciales. Así, la película viene a ser una sucesión de sub historias o misiones, en las que el objetivo es siempre asesinar a un miembro de Setiembre Negro, incluido en la lista de muerte del comando judío. El desarrollo de estas “pequeñas historias”, vuelve fragmentado a MUNICH. Es cierto de que esto le otorga dinámica y tensión, pero también lo vuelve predecible: asesinos judíos que matan a asesinos palestinos y en ello, la posibilidad de que los cazadores se conviertan en cazados. Spielberg conoce muy bien su oficio, y bastante en lo que respecta al suspenso. Muestra de ello es que administra, mesuradamente, pequeñas dosis de suspense y falsas pistas con cuentagotas, que logran diferenciar los símiles episodios. Para ello recurre, además, a las variadas y llamativas locaciones, ambientadas al detalle incluso de los autos y habitaciones en los años setenta: Roma, París, Nueva York, Beirut, Atenas, Londres, Israel, con lo que no deja de hacernos recordar situaciones propias del mejor James Bond, en los sesenta con Sir Sean Connery, o de la serie MISION IMPOSIBLE emitida de 1966 a 1973, y llevada al cine después, aunque con su dosis de modernidad y efectismo que la tecnología actual permite. Es decir, Steven Spielberg parece querer sacarse el clavo con un género del que se sabe es admirador: el llamado cine negro (“cinema noir”), pero sin llegar a tener el estilo francés; y nada mejor que la época en que MUNICH se desarrolla, para tomar partido de ello. Así, el tratamiento cinematográfico en MUNICH recuerda al joven y prometedor Spielberg, con su “ópera prima” LOCA EVASIÓN, en 1974. De la misma época data CONTACTO EN FRANCIA, un thriller símbolo de aquel cine, al que Spielberg le rinde homenaje en su madurez con su reciente producción. Y un poco antes, Z, la película de Costa-Gavras, de la que MUNICH parece haber respirado bastante. Un detalle sencillo, pero enriquecedor de la historia (o de las historias), es el juego idiomático: inglés, francés, italiano, hebreo, etc.; por no decir lo menos de un guión hecho a la medida de los personajes; sobresalientes todos ellos, bastante atentos al desarrollo del conjunto, ya que la estética de la mayoría de las reuniones, bastante preciosistas, recaería sobre la performance de todos los miembros del equipo israelí. Caso aparte es el de Avner, el líder, que soporta la carga fílmica, pero en lo referente al hilo narrativo.

Spielberg es diestro en explotar los temores colectivos (escuela de Hitchcock, desde TIBURÓN) y persiste en tomar como válvula de escape, a un ser dentro de su individualidad; aunque en esto último nunca llegue a superar el cerco de lo maniqueo. Lo vemos en MUNICH (Eric Bana) y lo vimos el año pasado en LA GUERRA DE LOS MUNDOS (por nombrar lo fresco, con Tom Cruice), de donde ha tomado el carácter de varios encuadres (más en los interiores), además del trabajo musical (no la música), bastante apropiado, más todavía con los silencios prolongados. MUNICH, a pesar de la saludable economía de recorridos y situaciones, no deja de parecer que al menos unos veinte minutos pudieron ser ahorrados. Eliminados. La película decae en los momentos en los que deja de ser “panorámica” y se vuelve “personal”. Es decir, las veces en que se nos enfrenta a la crisis existencial de Avner, líder del grupo anónimo y vengador. Algo igual de soso ocurrió con Tom Cruice en LA GUERRA DE… Lo inteligente de esto, es que para ello toma al personaje sobre el cual recae el peso narrativo del film, desde donde quiere que veamos lo que ocurre (Avner, Cruice), y con esto ya no tiene que explicar mucho, sino rodearlo de situaciones normales, negadas, para que se contrasten con el conflicto principal. Algo inteligente, pero a veces innecesario.

Steven Spielberg tiene tantos detractores como seguidores, por ello siempre habrá opiniones divididas sobre él y su obra. MUNICH, por factores temáticos y artísticos, será recordada al lado de LA LISTA DE SCHINDLER (1993, 7 Oscar: película, director, guión adaptado, montaje, banda sonora, dirección artística, fotografía), de donde ha adoptado, desde entonces, a su Director de Fotografía, Janusz Kaminski. Será recordada con ella, cierto, aunque nunca llegue siquiera a igualar la carga dramática y el silencio expresivo plasmado en LA LISTA… con un magistral Liam Nesson. Aparte, la posición política de este cineasta siempre será discutida por su aparente neutralidad en temas judíos. Neutralidad de orden mercantil. La receta parece ser: Ni con Dios ni con el diablo. Al final, Dios y el diablo van al cine, aunque no se sientan juntos.

Del reparto de lujo y demás, ya se sabe bastante. Más bien, me gustaría agregar un dato que hallé en la revista de cine Godard!, Nº 8, Enero 2006: “Originalmente titulada VENGANZA, la cinta fue filmada en Malta bajo extremas medidas de seguridad, por supuestas amenazas terroristas. (…) Empezó a filmarse durante la posproducción de LA GUERRA DE LOS MUNDOS. Spielberg luchó contra el reloj para entregar la película a tiempo para los Oscar.” En pocos días sabremos si ganó alguno por los que compite. Entre ellos, a Mejor Película y Mejor Director. Aunque en esta última nominación, apuesto por Ang Lee.

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