UN FIGLIO DI TROYA: SALVATORE GIULIANO

“En las películas observacionales o de investigación las operaciones propias al género cinematográfico son evitadas, para reproducir lo que sucede frente a la cámara.” Según el estudioso J. Ruby en su texto “Visual Anthropology”, en: “Encyclopedia of Cultural Anthropology”. Este no es el caso de “Salvatore Giuliano” (Italia, 1961), film político y de investigación, de Francesco Rosi, (de una fama inusitada en los 70 y 80) puesto que es una adaptación fílmica de un hecho registrado en comunicaciones epistolares, atestados policiales, entrevistas a familiares y a amigos, folios judiciales, recortes de prensa y un largo etcétera. Además, en dicho film, cohabita una preocupación estética: la de su director.

Lo acontecido: Salvatore Giuliano era un tipo joven y rudo, huye a la campiña de Sicilia, tras habérsele acusado de la muerte de un “carabiniere”. Salvatore Giuliano había combatido en el ejército separatista, formado por los Aliados; y luego de la desocupación de la isla, al poco tiempo de concluida la II Guerra Mundial, se convirtió en un bandolero en Montelepre, zona árida al sur de Sicilia. Portador de un halo idealista, al estilo de un Robin Hood o un Che Guevara, pero dado a la corrupción, pronto consigue el cariño y el temor de los campesinos de aquella agreste lejanía, desinformada y sin servicios sanitarios (semejante a la gente de nuestro “Perú profundo”). Se piensa que la C.I.A. lo había contactado y facilitado las armas que portaba su banda, con la misión de que generase inestabilidad en aquella fresca República italiana, en que la mafia latifundista (conocida como Onoratta Societá, antecesora de la Cosa Nostra de Lucky Luciano) estaba perdiendo piso y los campesinos, reflexionaban entonces en un trato justo y en un reparto equitativo de sus cosechas y las tierras que cultivaban. Pero pronto reaccionaría la supuesta “camorra” del Estado y su bastión allí, Salvatore Giuliano, aunque exageradamente. Así, el 1º de Mayo de 1947, en Portella della Ginestra, un abultado grupo de campesinos se reúne para celebrar la victoria de la izquierda, en las recientes elecciones locales del último abril, muy en contra de lo esperado por la mafia y sus intereses, más aún en plena cuna siciliana. Esa tarde, Salvatore Giuliano y sus bandoleros, desde el monte, descendieron disparando a boca de jarro contra la multitud, dejando un saldo de once muertos y una treintena de heridos, entre hombres, mujeres y niños. El Estado reacciona por presiones políticas, y designa un escuadrón policial para restaurar el orden y dar captura o muerte a los bandoleros; pues pronto recapacitan en Garibaldi y en su Batallón de la Muerte, compuesto también por rufianes en el novecento, durante la liberación de las Dos Sicilias.

La foto que ilustra este artículo, es el plano que abre la película. Se muestra el cuerpo sin vida de Salvatore Giuliano, el 5 de julio de 1950 en Castel Vetrano, rodeado por las pocas autoridades policiales encargadas de efectuar el levantamiento del cadáver y brindar a la prensa, sus declaraciones oficiales al respecto; bastante dudosas, por cierto. El develo de este misterioso asesinato, es el hilo conductor de esta cinta, rodada en los mismos escenarios en que ocurrieron los episodios verídicos. Así, era de esperarse la riqueza de los exteriores y el carácter documental del blanco y negro, que toma por momentos este film. Un inteligente trabajo de la temporalidad, nos mantiene a caballo entre ese presente y su pasado, con flashbacks interesantes, que reconstruyen los supuestos en la mente del espectador, pero sin robarle misterio al conjunto. Esto recuerda a los realizadores del llamado “cinema noir“, más a Hitchcock y Ford, que a sus descendientes realizadores, los del “Nouvelle Vague“. Sirve también, este desarrollo estético, para acercarnos a la tecnología inexistente entonces, como la anulación del “zoom”, por ejemplo, (empleado y abusado por muchos iniciados en esta época moderna) así como a la ingeniosa solución de estas carencias, que ya habían sido antes salvadas en el Neorrealismo Italiano, como las prolongadas exposiciones a cámara fija y en encuadre congelado, donde incluso los actores se atrevían a darle las espaldas a la cámara. No obstante, y referido al binomio esencial: Estética e Información Verás; tanto en “cine de investigación” o en “literatura de no ficción”, como lo bautizó Truman Capote en el 60 al Periodismo Literario a causa de su novela “A Sangre Fría”, también “Salvatore Giuliano” tuvo sus críticas. En este caso por “la elección de un “cine a la americana”, con todos sus recursos y sus obligaciones, para dilucidar los aspectos espectaculares de los contenidos sociales y actuar por el impulso de las simpatías – el pecado capital del cine italiano llamado político – a menudo impide un discurso serio, aunque simplificado, que sirva para encausar y no para consolar, que no sea sólo una reprimenda hecha de tópicos contra “episodios” de degeneración de las instituciones, sino que lleve, más allá de fáciles indignaciones, al conocimiento de los mecanismos de una sociedad”, según “Historia del cine” (Garzanti) de Fofi-Morandini-Volpi. Así, tras los primeros trabajos de Francesco Rosi, y con la lección aprendida sobre los éxitos de taquilla como “Z – L’Orgia del Potere” (Z, La Orgía del Poder), varios directores italianos (Francesco Maselli, Gillo Pontecorvo, Giuliano Montaldo) que antes sólo habían incursionado en otros géneros, y quizás también movidos por el “Mayo del 68”, se volcaron a desarrollar un cine semejante, a descifrar claves de hechos reales, a ofrecer sus propios discursos en lenguaje cinematográfico, como el genovés Montaldo en “Sacco y Vanzetti” (Sacco e Vanzetti), en 1970, en que trata minuciosamente la salvaje represión contra los inmigrantes; aunque con más espectacularidad que contenido, en comparación a “Salvatore Giuliano”, pero de gran relevancia, desde el punto de vista de la denuncia.

5 Comments

  1. El cine siempre ha sido un arma peligrosa, la trinchera de la ideología (Goebble, Stalin lo sabían)
    Aún el cine apolitico, es politico cuando habla de ser cínico y dejar pasar.
    Interesante película desconocida para mí, pero quizá apropiada para los días que vivimos con bandoleros que toman Andahuaylas para querer despues tomar el gobierno.
    Me has dado ganas de revisar Z.

    Saludos polítizados y mediatizados

  2. A ver, Alvaro, en DVD se consigue a pedido en la web, y ahora con más garantías. Justo en esa época en que lo viste, estuvo de moda.
    Anto, así es; seguimos visionando parodías de la violencia, y ahora incluisive con una candidatura a la Presidencia. “Z… ” es un vuelo. La tuve y la devolví sin quemarla. Veré para recuperarla y te la juego.
    Magda bella, búsquela y disfrute para que le saque el juguito visual que tanto le gusta.

    A todos, gracias.

  3. miliu

    Había una versión porno de El siciliano, era italiana por supuesto pero no de Salieri. El caso es que la andamos buscando pero no la encontramos ¿alguna sugerencia para poder encontarla?
    se titulaba el siciliano también, pero no sé si en italia se llamó así.

Leave a Reply