UN MUNDO DIVIDIDO

La muerte del poeta Emilio Adolfo Westphalen, a los noventa años de su edad, llegó a oídos de Washington Delgado a través de una llamada telefónica. Westphalen ya estaba bastante delicado de salud, y el desenlace fatal, aunque jamás deseado, parecía inevitable para el autor de Las Ínsulas Extrañas. Una dama ingresó a la habitación en que Wáshington Delgado estaba concediéndole una entrevista a otro poeta y además periodista, Alberto Alarcón, y le acercó un pesado teléfono hasta donde se hallaba sentado Delgado. Luego de colgar el auricular, y según Alarcón, visiblemente apesadumbrado, Delgado le dijo: Acaba de morir Westphalen. La entrevista retomaría el hilo inicial, tras una breve pausa cargada de un silencio que no requiere explicación. Dos años después, en 2002, la muerte también se haría del ganador del Premio Nacional de Poesía, el Dr. Washington Delgado, quien antes logró terminar dicha entrevista con Alarcón, y con buena disposición, sin ocultar la vanidad que lo bañaba al decir que él sí había leído todo Valle Inclán. Tuve la oportunidad de trascribir la cinta magnetofónica de esa charla entre Alarcón y Delgado (a quien aprendí a quererlo más luego de oírlo), debido a que en ese entonces tenía un proyecto de revista de artes y letras con el poeta Alarcón, y dicha entrevista era nuestro plato fuerte. De la revista o el proyecto de revista, mejor no hablar. Nunca tuvimos buen viento aunque sí buenas intenciones. Se me antojó compartir hoy con ustedes un pedazo de aquella todavía inédita entrevista, de la que asevera Alberto Alarcón, fue la última concedida por Wáshington Delgado. Cosas de la vida (o de la muerte), Delgado reconoce en ella el talento de otro poeta nuestro, muerto recientemente en Italia: Jorge Eduardo Eielson, del cual parte para hablar acerca de la “poesía comprometida” y de la “poesía pura”. Aquí el fragmento.

Alarcón: “Miguel Gutiérrez en un libro que tituló Un Mundo Dividido: La Generación del 50, discute al gran poeta de esa generación y finalmente pone a dos poetas al debate: a Gonzalo Rose y a Eielson. Al final, opta por Eielson. ¿Está usted de acuerdo con esta opinión?

Delgado: “Yo creo que sí, en gran medida. Es difícil decir optamos por éste o por aquél, pero la cuestión es que Gutiérrez hace un buen estudio de Eielson, un buen análisis y ve que Eielson es un gran poeta. Ahora, en la poesía que él analiza, sobre todo en Reinos, no podemos hablar de “poesía comprometida”. Ahí, justamente, son objetos bellos; pero en sus libros que vinieron después, como Habitación en Roma, por ejemplo, hay un compromiso… y en el fondo, en toda poesía hay algo de compromiso. Por ejemplo: los marxistas o revolucionarios, antes tenían mejor criterio. Ahí está Mariátegui, que le dedica un número de su revista, una revista “comprometida”, una revista que obedece a una fe, como lo dice en uno de sus editoriales, le dedica un número a Eguren, que no hace poesía social ni nada por el estilo y que se le podría llamar un “poeta puro”. La “poesía pura” puede ser revolucionaria en otro sentido; pone en duda los valores tradicionales, entonces pone en duda la ideología dominante de la clase dominante.

3 Comments

  1. Ah, el gran Washington, un maestro de maestros, lo simple y lo profundo dándose un abrazo de perfección.

    Un par de versos suyos que me resulta imposible olvidar:

    “Yo estoy aquí para vivir o para morir,/para cantar o para morir,/para respirar, comer y amar/o para morir.”

    Saludos

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