COLISIÓN EN LAS MONTAÑAS

Como sabemos, “CRASH” (Alto Impacto, U.S.A. 2004) dirigida por Paul Haggis, obtuvo los oscares a La Mejor Película, al Mejor Guión Original y al Mejor Montaje. Y “BROKEBACK MOUNTAIN” (Secreto en la montaña, U.S.A. 2005) de Ang Lee, se alzó con los de “Mejor Dirección”, “Mejor Banda Sonora” y “Mejor Guión Adaptado”. Ahora bien, en paleta estas dos películas sólo porque en el corazoncito de este blog, y sin ningún prejuicio ni mala sangre, el drama sobre el romance de dos apuestos vaqueros, debió ser la premiada como La Mejor Película.

Ambas son muy buenas producciones hollywoodenses hermanadas por temas tabúes en pleno siglo XXI: homosexualismo y xenofobia, pero cada cual en su estilo. Obviamente a los mojigatos les podría asquear (al menos de dientes para afuera) “BROKEBACK MOUNTAIN”, pero no por factores estéticos sino temáticos; aunque bien pudieran estar sin reparos negándoles los Beneficios Sociales a sus empleadas domésticas (por citar el más común de los ejemplos). Y esto no es ninguna especie de apología al homosexualismo, como tampoco lo sería a la xenofobia las opiniones en contra de retratar como víctimas a los afro-americanos, latinos, orientales, etc. en “CRASH”. Y de hecho que también es un buen tema. Uno más que marketero, político; pero a fin de cuentas bueno.

El tema en un film, es importante; claro que lo es. Pero lo es más el tratamiento. Y más todavía en filmes cuyo tronco argumental se sustenta en “temas tabúes”. Por ello se premia con el disfrute la inteligencia y el talento del creador y su equipo, que al seleccionar incluso un tema manoseado, consiguen que éste ceda ante un planteamiento artístico que lo representa más apetecible a los sentidos y por tanto, y después, a la reflexión. O quizá el mismo tema, pero tratado con falta de prolijidad, resulta soso y se estrella en el fondo de un tacho. Homosexualismo. Xenofobia. No creo que después de haber visto “Brokeback Mountain” muchos hayan salido del closet y dado la cara y comprado un departamento para irse a vivir juntos y demás. Claro que no. Ese no era el discurso ni menos la intención. Tampoco que después de que vieran “Crash” se volviesen (los espectadores) más humanitarios y comprensivos con los inmigrantes o con la gente de distinto color de piel o de cualquier otra burda diferencia. Básicamente porque por más que hallan intentado “Brokeback… “ y “Crash” plasmar una realidad (y con creces ambas propuestas), no dejarán nunca de ser ficciones. Reproducciones que necesitaron re-crear en su conjunto estético y con artificios audiovisuales, lo que la distancia y la época y la inmediatez les arrebataron del imaginario nuestro. Así lo requiere el cine realista y no tanto el cine fantástico, por ejemplo.

Si algo hay que recriminarle a “Brokeback Mountain”, es un llano y demorado manejo de la temporalidad, a diferencia de dos giros interesantes que se apreciaron en “Crash”. Entiendo que Ang Lee, su director, prefirió dibujar y presentarnos primero a sus dos protagonistas desde el principio de la ocasión en que se vieron por vez primera y luego, seguir el recorrido de sus vidas (algo más propio del cine europeo que del norteamericano, conocido por generar, éste último, acciones y después instalar en ellas a sus personajes) que al final se entrelazarían de una inusual aunque sincera manera. No obstante, considerando que “Brokeback Mountain” recorre con coherencia y sin prisa varios años de aquella relación homosexual en las montañas de Wyoming en los sesenta; y que muy por el contrario, “Crash” sólo plantea lo sucedido durante dos noches en Los Angeles en 2005, la linealidad y las dilataciones argumentales y escénicas en el primero no me parece que estorbaran, más bien, depuraron el film, preparándonos para soportar un final de una carga emotiva que estoy seguro muchos no nos creíamos capaz de sentir. De otro lado, el ritmo de “Crash” es violento, de escasos respiros con guiños maniqueístas que servían como bandeja para mostrar la otra cara de la moneda de la sociedad norteamericana actual: la que ventila los temores y conflictos por deudas sociales que parecen insalvables. Entonces, tomando distancia, nadie: ni víctima ni aún victimario, son culpables; sólo el Estado. Esa es la sentencia que ha llenado de agua fresca la escudilla de Pilatos en la que un país partido por la violencia y la desigualdad, se lava las manos (y la cara y las tripas), aunque sea por un momento. La nalgada pública (bastante bobalicona) que La Academia le ha asestado al gobierno de Bush que viene invirtiendo cuantiosos millones de dólares en temas bélicos, y muy pocos en recomponer su sociedad. Una decisión política, creo yo, más que artística, le ha otorgado el Oscar a Mejor Película a “Crash” por sobre “Brokeback Mountain”. Y esto, sin quitarle los méritos escénicos y narrativos a la primera, que son abundantes. Ni su fotografía cumplidora y sensacionalista. Pero tampoco sin dejar de decir que la exquisita fotografía en éste trabajo de Ang Lee, se disfrutó mucho mejor con la música del argentino Gustavo Santaolalla, que derramaba intimidad y calidez incluso sobre los planos más fríos y abiertos o inanimados. De esto hay más; pero mejor lo dejamos ahí, por el momento.

6 Comments

  1. Me costó tomar la decisión entre las dos, de cual ganaría pero aposté por Crash. Díficil resultó porque ambas son extraordinarias. Muestran hechos sin juzgar, dicen lo que hay. Una como tu bien dices, y la otra en un espacio de tiempo más largo, con mucha poesía, y un tanto de apaño estético, (porque la realidad era más ruda, eran dos simples pastores, probablemente muy solos en todo). Crash es excepcional también por sus actores, lo cual es muy importante. El detective ve a través del cristal de quién sabe que no hay vuelta hacia adelante. Es decir que el futuro no es muy alagador, y lo que viene no será mejor que lo que hay. Sociedad enferma, sociedades enfermas son las que vivimos y cuento más migraciones se sucedan, más enfermará. Lástima. Un abrazo

  2. Es cierto que ambas son excelentes películas, pero creo que crash tiene más virtudes en varios aspectos, la narratividad, el lenguaje audiovisual y la historia que es mucho más dinámica.
    Usted es un maestro comentado películas.
    Espero que ya estés completamente recuperado.
    Un abrazo.

  3. Anónimo

    Hola öscar, Zenia desde:

    http://imaginados.blogia.com

    No la he visto, pero tomaré nota. Los temas tabúes siempre son los de mayor complejidad psicológica.
    Eso me pasó al ver Profundo Carmesí (mexicano española). Es la hsitoria de una esquizofrènica que mata por amor. Es una criminal y una se apiada de ella.

  4. Zuriñe, una vez más, bastante atenta a la jugada. Es así, una decisión dificil y esa dinámica y actuación es lo que eleva a CRASH. Lo mismo encandiló a José Antonio Galloso, quien como literato, supo reconocer en CRASH las virtudes narrativas que la otra hizo un poc difícil de apreciar y en todo caso, no fueron muy exoresivas, debido a que primaba el silencio y lo dicho cedía a las interpretaciones de las imágenes.
    Alvaro es un especialista en el tema y profesor de renombre en una universidad europea, en que enseña cursos sobre cine; aparte de una excelente persona, por eso es que siempre ando al tanto de sus opiniones y en todo caso, agradezco la estima que le tienes a estas páginas.
    Y mi querida amiguísima Zenia desde la isla de Cuba, yo también me enamoré de esa asesina en Profundo Carmesí…

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