70 DESALMADOS AÑOS: DENNIS HOPPER

La imagen de “enfant terrible”, de “bad boy” que lo ha caracterizado desde que se inició en el mundo de la actuación a sus veinte años, ha hecho que otras facetas suyas no hayan sido tan difundidas entre nosotros, como las muchas películas en las que participó como actor. Sucede que a sus setenta años, cumplidos recién el pasado 17 de mayo, Dennis Hopper es más que un gran actor. Es, además, pintor, fotógrafo y un caprichoso cineasta independiente.
El primer film en que pude apreciar sus dotes interpretativas, fue en una de mis cintas favoritas de uno de mis directores predilectos: “Terciopelo Azul” de David Lynch (“Blue Velvet”, U.S.A. 1986), encarnado a un traficante sadomasoquista que tenía secuestrado al esposo y al hijo de una cantante (Isabella Rossellini), para extorsionarla sexualmente. No obstante, Dennis Hopper es recordado por anteriores generaciones como el rebelde acelerando en su Harley Davidson, junto a Peter Fonda y el magnífico Jack Nicholson en “Easy Rider” (U.S.A., 1969), una road movie de la que además de ser el protagonista (que le valió ser el héroe de esa generación), marcó su debut como director y con un escaso presupuesto de menos de medio millón de dólares, recaudó más de 50 millones.
Muchos afirman que el espíritu rebelde no le viene de gratis, sino de “herencia”, debido a que fue gran amigo de otro rebelde, James Dean, del cual no pudo heredar su encanto. En 1955, en “Rebelde sin Causa” Copper encarnó un rol secundario. En 1956 se volverían a juntar (Copper todavía a la sombra de Deam) en el rodaje de “Gigante”. Curiosamente fueron esas dos películas que James Deam jamás pudo apreciar en forma completa porque antes murió en un accidente automovilístico, las que lo inmortalizaron en la historia del cine. Dennis Copper se referiría luego a la muerte de su amigo James Deam como su “primera gran pérdida”. Aparentemente por su mal temperamento, que incluso le valió el adjetivo de “incontrolable”, dejó el rodaje de “From Hell to Texas” para sumirse en el mundo bohemio de Nueva York, con artistas de la talla de Andy Warhol, hasta que volvió con “Easy Rider”. Pero la alegría no le duraría mucho, pues su segunda película “The Last Movie” (rodada en Perú), a pesar de lograr un premio en el Festival de Cannes en 1971, fue un fracaso de taquilla. En esa época tuvo una recaída emocional y se hundió en el mundo de la cocaína y del alcohol.
Años más tarde se recuperaría paulatinamente para aparecer en filmes de Win Wenders y Francis Ford Coppola a finales de los setenta; sin embargo no fue sino hasta su papel en “Blue Velvet” que recuperó su prestigio en la pantalla grande.
Hace pocas semanas en Los Angeles, Dennis Copper reconoció en la inauguración de una muestra de sus trabajos que “lo único creativo en mi vida fue pintar y tomar fotografías” (según nota aparecida en El Comercio). Al parecer está más preocupado en su faceta de artista plástico que en la de actor o cineasta. Sus trabajos fotográficos (que no he podido aún apreciar) cuelgan en exposiciones de París, Tokio, Berlín y Nueva York. Hasta donde sé, su actuación en la serie de televisión “24” ha sido lo último que ha hecho para las cámaras, y al verlo así de dinámico a sus setenta años, guardo todavía la esperanza de apreciarlo en otro rol de desalmado; pero uno a quien nada ni nadie le importe.

10 Comments

  1. Excelente post. Me alegra que también se haya acordado de Hopper, un gran actor que merece la pena. No se preocupe que no me ha importado que tomase prestada la foto, para eso está internet.
    Un cordial saludo.

    P.D.: intentaré volver por su Nuvolaglia, me ha gustado descubrirle. A mí ya sabe dónde encontrarme.

  2. “The Last Movie” la tuve en formato VHS, pero hace un tiempo que ya no la lee mi viejo VH. Está en mi lista de golosinas que he mandado traer. Ni bien la tenga colgaré el arribo y nos ponemos de acuerdo para compartirla. Un abrazo a todos.

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