HERMANO CERDO

No creo que la Internet le vaya nunca a robar lectores a los libros impresos. Lo mismo opino para con las revistas. Lo que pienso es que leer en la Internet propone una “nueva” forma de lectura. Otros placeres. Otras sensaciones. Un acercamiento distinto a la ficción o a esa forma de realidad, en que el benefiaciado es siempre el usuario: el lector. Y sucede que ese tipo de lector, el virtual, está proliferando día a día. No obstante, insisto, las casas editoriales no tienen porqué temer. Así, de las varias revistas virtuales sobre literatura, una de las que siempre leo es HERMANOCERDO; hecha con un montón de empeño y calidad y bastante tú a tú, inocente, capaz de hacernos pensar que somos nosotros quienes hacemos la revista. Y quizás sea eso lo que me atre de esos “cerdos”, que parece una revista para lectores, hecha por lectores. Y esto no tiene porque ser peyorativo, pues no olviden que mucho literatos, incluso sin saberlo, son lectores que escriben. De otra parte está el entusiasmo puesto en cada número. Ya salió el de julio, del que trascribo un pedazo de su editorial. Al final cuelgo el link para la descarga y la respectiva subscripición gratuita. Provecho.
“Misma revista, nuevo diseño. Entre el número uno y el número cinco de Hermanocerdo han pasado muchas cosas. Ni siquiera nos han pasado a nosotros sino que son cosas que giran a nuestro alrededor y que empequeñecen una empresa como la de editar una revista virtual cuasi mensual. Sin embargo, la calidad de las colaboraciones nos da ánimos. Desde los cuentos de Jumpa Lahiri, Javier Cozzolino y Daniel Espartaco, hasta las crónicas de Juan Terranova, Julián Herbert, y Sergio Téllez-Pon. La sorpresa, quizá, sea la inclusión de un largo ensayo sobre Borges, “Abenjacán,” del argentino Pablo Ruiz. La naturaleza híbrida de los textos borgesianos ha creado a un animal para algunos peligroso, el de los textos críticos. En el caso de “Abenjacán” asistimos a una recreación del mundo borgeano desde la crítica. Dice Pablo Ruiz: “Tal vez haya que buscar el origen remoto, al menos como símbolo, en la primera publicación de su vida. A los 9 años de edad, Borges hace una traducción del cuento “Un príncipe feliz”, de Oscar Wilde, y esa traducción es publicada. Todos la atribuyen al Borges equivocado, al padre. Así de fácil se engaña al lector. El lector de Borges, podríamos exagerar, nace leyendo mal.” De Borges al norte de México, Julián Herbert reflexiona sobre la “norteñidad” en la vida literaria y artística del país. Este ensayo comienza una lenta pero siginifcativa andanada de textos que pronto publicaremos en la revista. El objetivo es comenzar a debatir una idea que desde hace algunos años se debate sin mucha certeza. Para algunos es la dicotomía -realismo-posmodernismo, para otros regionalismo-universalismo. En un próximo número comenzaremos con el ensayo de B. R. Myers, “A Readers Manifesto,” publicado originalmente en The Atlantic Monthly en el 2001.
Tenía muchas cosas que decir sobre el resto de los autores. En cualquier caso la opinión final será de nuestros lectores. No creo que les defraude el cuento de Jumpa Lahiri, sobre el estudiante de 35 años, Shukumar, o los cuentos de Javier G. Cozzolino, “Colchón de agua,” y de Daniel Espartaco Sánchez, “Demonios”; tampoco la crónica de Juan Terranova, “Fragmento de un diario en París,” o la de Sergio Téllez-Pon “Un asterisco peligroso.” No soy bueno para escribir editoriales, pero no me importa. Invito a los lectores a que opinen sobre la revista y sobre su contenido.

5 Comments

  1. Yo tampoco creo que el libro deje su morada monárquica por culpa de internet. Es muy diferente leer en la pantalla que saborear un libro. Y luego está el arte de todo lo que envuelve al libro. Su aspecto, su edición…a mi me resulta imposible leer algo un poco largo en una pantalla. E imprimir un libro en folios, !que horror! si el libro es su cuerpo también. Saludos desde la canícula de España.

  2. Anónimo

    Saludos caribeños, Zenia desde:

    http://imaginados.blogia.com

    Un libro no es sustituible por nadas. Él puede dormir bajo la almohada, ser tocado, mimado, emanar de sí espiritualidad, fuerza, acompañamiento.
    Todos hemos tenido momentos tristes en la historia personal, y en esos minutos a muchos nos ha acompañado un libro.
    Sus personajes han sido nuestros amigos y hasta nuestros bastones, por qué no.
    Hay quien se ha curado hasta con los salmos bíblicos, sin ser creyente.
    Es el poder de la lectura.
    Hay claves existenciales que se encuentran en los libros.

  3. Sam

    Gracias por presentar esta revista, yo no sabía nada de ella. Me pareció interesante la breve cita de la editorial, así que me inscribí.

    Respecto a lo de los libros, ellos jamás desapareceran (me refiero a los de papel). Como dicen los otros bloggers, no es lo mismo leer la pantalla del monitor a poder tener un libro entre las manos y tocar las letras en todo el sentido de la palabra e incluso olerlas como yo lo suelo hacer. Los libros de ‘carne y hueso’ son simplemente incomparables.

    Saludos.
    *Te he linkeado, espero no te moleste. 🙂

  4. Hoje, finalmente consegui entrar em seu blog. tenho dificuldade pois demora a carregar. deve ser minha máquina que anda ruim.

    Queria aproveitar e dizer, o que seria de mim sem meus blogs de longe! beijos aqui do Brasil.

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