90 SON SUFICIENTE

[la foto no pudo subir] Las principales agencias noticiosas y los diarios de todo el mundo informaron hoy que el pasado miércoles murió el actor canadiense Gwyllyn Samuel Newton, nacionalizado norteamericano y conocido en Hoollywood bajo el nombre de Glenn Ford, a los 90 años de su edad. En las noticias de ayer por la televisión pude apreciar una pasada entrevista en la que un Ford octogenario charlaba en voz cansina, y decía, entre muchas otras cosas y de buen humor, que él jamás actuó, porque siempre fue él mismo cada vez que interpretaba a algún personaje, y que quizás a ello se debía su fascinación por la caracterización de seres comunes y corrientes. Como es sabido, Ford interrumpió su creciente carrera en el cine norteamericano para enrolarse en la Segunda Guerra Mundial, de la que retornó sano y salvo y con el pecho abarrotado de medallas. Contó, también en aquella entrevista, que una noche en el campo de batalla, bajo una lluvia que no tenía cuando escampar y con el cuerpo metido en el barro de las trincheras junto a sus hombres e iluminados por la metralla enemiga, un soldado raso le dijo: “Disculpe, mi coronel, ¿no es usted Glenn Ford, el actor de Hoollywood?”, a lo que Ford respondió limpiándose la lluvia que nublaba su visión: “Sí, en efecto, soy yo, Glenn Ford”, a lo que el soldado raso repuso no con poca admiración o extrañeza: “Vaya, Señor, sí que es usted igual a nosotros”. Esa sencillez le venía de siempre al mítico vaquero del mejor Western y cómico de los cincuenta, pues se inició en la industria del cine desde muy abajo, o desde muy atrás. Luego de haber incursionado en algunas obras teatrales, llegaría a California y al mundo del cine, pero trabajando como electricista, carpintero y decorador de plató, de donde le vino la fascinación por esa “otra” realidad. Debutaría en el ecran en 1939 en la película “Heaven with a Barbed wire Fence” de Ricardo Cortez, luego de incontables apariciones en obras teatrales de aficionados. En 1942 la Columbia, interesada en él a raíz de su distinguido debut, lo llamaría a sus filas; aunque su carrera cedería a la Segunda Guerra Mundial, en la que participó en combate y por ello, se metió al bolsillo al pueblo norteamericano. Sin embargo, y luego de personificar a variopintos y rudos vaqueros, a miserables cómicos y a recios galanes, sería recién famoso gracias a su inolvidable actuación en “Gilda” en 1946, en aquella clásica escena en que abofetea uno de los rostros más bellos de la época, el de su compañera de reparto Rita Hayworth. Posteriormente rodaría con ella varias películas más, como “Semilla de Maldad”, “Los cuatro Jinetes del Apocalipsis”, “El Noviazgo del padre de Eddie”, y en 1955 en “Melodía Interrumpida” ganadora del Oscar a Mejor Arumento y Guión.
Se nos fue un actor de lujo de la época dorada del cine norteamericano (y mundial), luego de filmar más de 85 películas en 53 años de carrera, pero como el cine es mágico, nos quedan sus películas para recordarlo. Sus películas y su sencillez.

*P.S. que se componga Blogger para subir una foto de aquella época.

3 Comments

  1. Personas que bajan en el paradero del descanso de este bus llamado Vida.
    Que odiosa comparación n_n’

    Mañana se cumple 3 años de la Muerte de Washington Delgado, uno de is poetas favoritos. A ver si ponemos uno de sus poemas en homenaje U_u

    Saludos Òscar.

  2. Así es Zuriñe, esos dedos en las mejillas de Rita quedarán para la posteridad.
    Cortavenas, gracias por el dato, estaba apunto de pasarlo por alto. W.Delgado es una de las personalidades que me hubiera gustado conocer en persona. Tengo recuerdos de él, contados por amigos que sí lo conocieron. Un grande.

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