KEATON – CHAPLIN: DOS ESTILOS DE COMEDIA

El cine silente, desde el expresionismo alemán hasta las comedias norteamericanas, produce en mí una entrañable admiración y siempre me devuelve a una época imposible de haber sido vivida por mí, pero que extrañamente la asocio cual si la hubiera recorrido. Ese encanto lo comparto con mi amigo Gerardo Cailloma, director del cineclub de la UPN, autor del presente artículo, con motivo del ciclo de cine que a fin de setiembre proyectará en esa casa de estudios. Dice Gerardo:

Mientras Chaplin iba a construir un personaje (Charlot) que lo vamos a encontrar en diversas películas de su factura, Keaton va a trabajar en crear historias de lo más disparatadas que lo hicieron el genio del Gag, del Slapstick. Es interesante cómo estos dos grandes genios van a tener sus propios dominios y, como dice Miguel Marías (reconocido crítico de cine), es una necedad relevar a uno en desmedro del otro.

En el ensayo de Marías, del cual hemos extraído un enunciado que encabeza este artículo, Keaton es mostrado como un genio que tuvo una existencia fugaz en el celuloide (10 años) y quizá sea esta una de las fuertes razones por la que este genio haya caído en el olvido para mucha gente, incluso conocedora de cine. Sorprendente manejo de su cuerpo, es un hombre tenaz que fue mostrando en cada uno de sus personajes una voluntad hecha acción, dinámica, siempre en movimiento. Claro en sus propósitos, no ceja ante la adversidad, es más la aprovecha para hacerla un ingrediente más de su camino hacia la meta; cada personaje se muestra tímido en un inicio y de pronto, cual embrión, se transforma en un movimiento casi perpetuo; nada lo detiene, ni balas, ni tormentas, ni guerras. Dicho ensayo plantea la posibilidad que debido a la edición más compleja del cine sonoro, Keaton perdió la libertad de hacer un cine fluido centrado en ver más que el oír o explicar a través del diálogo; cierto es, su cine es sencillo, sin tantas complicaciones, casi como un documental. El encuadrar las escenas con sonido lo limitó; y esto también pasó con Chaplin, del cual su mejor cine queda en el mudo más que el sonoro. Algunos detractores de Keaton dicen que los personajes encarnados por él eran muy glaciares, no había sentimiento; y cierto es que se le prohibió reír en escenas en las cuales hasta el más grávido se hubiera desternillado de risa.

Sobre Charles Chaplin se ha escrito ríos de ensayos, libros, tratados, etc. Su cine se circunscribe al drama social, pero viéndolo con sorna, una sátira de las personas y las situaciones que estas provocan con sus actitudes. Chaplin fue un hombre que causó polémica con su cine: como genio que era nunca lo sometió a los designios de los intereses de otros ajenos a sus ideales; no obedeció al establishment lo que le valió ser declarado enemigo del pueblo americano por defender a amigos suyos que fueron acusados durante esa terrible caza de brujas que fue la era McCarthy. Su cine es una visión crítica y aguda de la vida que le ocurrió vivir en esa pujante nación. La creación de su personaje lo acompañó hasta que cambió hacia el sonoro, lo despidió pero queda todo ese valioso testimonio que lo han hecho ya parte del patrimonio artístico de la humanidad.

*En la foto, Buster Keaton.

4 Comments

  1. Anónimo

    En efecto, Guillermo Cabrera Infante se desvive justificando esta necedad: la supuesta superioridad de Buster Keaton. Muchos críticos del mundo entero lo hicieron antes, acusando a Chaplin de manipulador y denostando su cine por su apego excesivo al sentimentalismo. Sin embargo, no hay crítica más brutal del sentimentalismo que esa obra maestra llamada Vida de perro, donde Chaplin convierte las lágrimas de telenovela en risa franca y reveladora en la escena en que la gorda canta una melodía lacrimógena ante un Charlot que se muere de hambre. Cortázar afirmaba que Keaton era una moda, pero también estaba equivocado, porque Keaton fue grande a su modo y ha sobrevivido al entusiasmo que sus películas comenzaron a generar hace unas cuántas décadas. El hecho de que sean casi diametralmente opuestos, que el uno no sea epígono del otro, antes que motivo para establecer jerarquías debería ser razón de felicidad para quienes admiramos el trabajo de ambos. Este tipo de necedad se repite, sin embargo, en todas las áreas y todas las épocas; hasta ahora hay críticos americanos que afirman que Mizoguchi es superior a Kurosawa, cuando este viejo y estúpido debate fue clausurado genialmente por Bazin hace más de treinta años.

  2. Como bien lo dice el anónimo, no vale la pena establecer gerarquías, pues el gusto del público las desconoce o en todo caso,las adapta a sus propios placeres (los que pueden cambiar con el tiempo). Lo que hay que reconocer es que ambos son símbolos del cine silente.

  3. JLO

    Aunque no guste es imposible no compararlos. Son las dos caras de la misma moneda. Contemporáneos y los mejores en lo que hacían: cine cómico mudo. En verdad Keaton fue superior en casi todo, Chaplin logró films sonoros excelentes (Monsieur Verdoux, El gran dictador) pero la etapa muda le pertenece enteramente a Buster, por imaginación, destreza y por sobre todo, un humor moderno al día de hoy. El sentimentalismo sí arruinó algunos cortos de Charles. Grandes los dos, rivales los dos (aunque fueran amigos)me quedo más allá de gustos con el entrañable Keaton ysu vieja/moderna obra.

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