EL PRIMER LIBRO

He recibido el día de hoy la edición del mes de octubre de la revista literaria LETRAS LIBRES, que recién he comenzado a ojear. Y de este primer recorrido me he detenido a pensar en lo dicho por Italo Calvino, traído a colación en un artículo, a menera de introducción para la presentación de otra revista, “Cuaderno Salmón” (el articulista también dice que podríamos decir que lo que más importa del primer número de una revista no es tanto su contenido como su nombre. Sólo he copiado el primer párrafo, que trata sobre el primer libro de un autor. Particularmente, se me hace dificil contradecirlo. En la foto, una de las portadas del primer libro de Calvino, publicado en 1947 con apenas 24 años, cuyo titulo “Il sentiero dei nidi di ragno”, podría entenderse en castellano como “El Sendero de los nidos de araña”, versado sobre su experiencia como partisano.

por Fabio Morábito
Italo Calvino decía que el libro más auténtico de un autor es el primero, que a menudo no es su mejor libro, pero es aquel que lo refleja más profundamente, porque obedece a un impulso genuino de expresión que en los siguientes libros se irá atenuando, sustituido por el oficio y la costumbre. Antes del primer libro no hay nada. Sobre todo, no hay otro libro que, con su presencia, determine el carácter de los libros que habrán de seguirle. Es por eso, agregaría yo, que el primer libro es el que corre más riesgo de ser el último, porque en todo primer libro late el deseo de decirlo todo y luego callarse. Los siguientes libros son la prueba del fracaso del primero, pero también la explicación de ese fracaso. Así, fracasando, es como un escritor se conoce a sí mismo y se da a conocer. El autor de un único libro será siempre un acertijo, un ser inclasificable. Su libro lo retrata profundamente, tan profundamente, que sólo a través de sus libros siguientes, que amortiguan ese resplandor inicial, logramos hacernos una idea de su singularidad.

3 Comments

  1. Hola, Óscar

    Dicen que un primer libro es como el primer amor, y tienes razón: uno quiere decirlo todo, y por eso lo más difícil no es que te broten las palabras, sino estarlas puliendo y ordenando y evitar digresiones innecesarias, algo que es fácil decirlo pero la práctica es otra cosa. Interesante post.

    Un abrazo

Leave a Reply