EN PANTALLA

Felicitando la iniciativa de cineastas, productores, actores y cinéfilos nacionales por exigir al gobierno que cumpla con apoyar a CONACINE, me parece oportuno rescatar el presente artículo, publicado inicialmente en estas páginas el 17 de enero de 2006. Ojalá y El Estado no haga oídos sordos a esta movilización denominada En Pantalla. Aunque el artículo hace referencia al anterior gobierno, el de Toledo y no al presente, el de Alan García, y a la Ley Nº 26370 y no a la que motiva a En Pantalla, la Nº 23756, el espíritu es el mismo.

A palabras necias, oídos sordos”. (Como si el arte fuese una necedad.). Ese parece ser el refrán que este gobierno (y digámoslo así, todos los gobiernos a su vez) optó como estandarte en cada ocasión en que se le reclamó acerca de la inoperante e inasible ley del cine peruano (Nueva Ley de la Cinematografía, Nº 26370), creada no para ser vapuleada, como suele suceder, sino para regir las principales actividades del sector (casi en ruinas), especialmente el del incentivo a la producción de películas nacionales. Incluso las obsoletas normas (que mal que bien estuvieron vigentes durante casi 23 años) fueron hechas a un lado por un “novísimo e innovador” decreto (D.Nº 42-95-ED) en mayo de 1995, no obstante, el mismo que hasta la fecha tiene tanta vida como la de un fantasma.
Pero es que ya nos hemos acostumbrado a reclamar por instinto y esto se debe a la exagerada ausencia de apoyo por parte de la Administración Pública. De este modo, para que aprecien lo fundadas que han sido y lo son nuestras inconformidades al respecto, les listo a continuación las más saltantes obligaciones del Estado para con el cine nacional. Agárrense.

CAPITULO II – DE LOS OBJETIVOS

A– Fomentar la creación y producción de obras cinematográficas peruanas, prestando una especial atención a los nuevos realizadores (…). Es decir, el futuro de ayer y que ahora alza la mano y la voz por una oportunidad para mostrarse y competir. ¿Acaso el talento sólo está en los llamados “dinosaurios”?

B– Impulsar la promoción y difusión nacional e internacional del cine peruano, fomentando una efectiva interacción de la cinematografía latinoamericana. Todos sabemos que en los Festivales y/o Encuentros de cine poco o nada tiene que ver el gobierno, sino, las instituciones privadas y de ellas, las educativas.

C– Preservar el patrimonio audiovisual del país fomentando el establecimiento de filmotecas y otros centros especializados para la conservación, restauración, archivo y difusión de obras cinematográficas. Si existen salas alternativas es gracias (otra vez) a entidades privadas. Antes pasaban cine en la Biblioteca Nacional, en una sala rancia en la avenida Abancay. Hace mucho que no sé nada de ello; esperemos que se reinstaure con la culminación del nuevo local en Javier Prado que, la verdad, no tiene cuando hacerlo. De ésto en las provincias, mejor no hablar.

DPromover en el programa de educación secundaria la enseñanza del lenguaje cinematográfico y su apreciación crítica (…). Esto es algo que lamentablemente no sucede, sino en algunos de los colegios más exclusivos de la capital. Habrá que plantearlo de un modo diferente a los docentes para que lo entiendan: “Señores, el cine es una forma de literatura”. Si tenemos ingenieros es porque nacieron (en el más amplio concepto) de su afición a la matemática, la química, la física. Si médicos por la biología. Si escritores no justamente por “Lengua y Literatura” pero algo es algo. ¿Cómo pretendemos formar una cuna de cineastas si esto es negado desde la escuela? No olviden que ocultar es una forma de negar.

E– Promover la realización de coproducciones cinematográficas mediante la celebración de Convenios Internacionales de Cooperación (…). !Plop!

F– Instituir el Concurso de Proyectos Cinematográficos y organizar festivales (…). Para qué te digo que no si sí (parafraseando a la filósofa mexicana Chimoltrufia); pero insuficiente con el mar de creadores ávidos de apoyo.

G– Crear un Registro Cinematográfico Nacional en el que deberán inscribirse las empresas cinematográficas, los trabajadores, técnicos y artistas, y los contratos que se acojan a la presente ley. Sin comentarios. SI ustedes tienen alguno, me gustaría conocerlo y en este punto, el laboral, ya todos sabemos lo “chicha” que somos.

6 Comments

  1. Esto me suena exactamente igual en España. La falta de compromiso de las administraciones para con el cine y el teatro (y la cultura en general) es como un intento desesperado en el que parece que no se avanza nunca. En la escuela dices? esos muchacho es mucho pedir. Ahora bien, la gente contribuye poco a exigir más cultura, porque los gustos televisivos no apuntan a que los televidentes sean muy exigentes. Aquí hay mucha tv basura, por eso yo ni la vea ya, lo cual me da tiempo para internet claro, pero es una pena porque aboba a la gente de una manera muy peligrosa. Un abrazo

  2. Javier Correa Cáceres

    Parece que los problemas de gestión cultural son comunes a toda latinoamérica. Te escribo de Córdoba, Argentina, y de paso te agradezco la atención dispensada al cine independiente, soy el director de “Los Rengos” (Se vio en La Noche de los cortos) saludos.

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