BORAT

Es la inesperada sensación de la actual cartelera mundial. En la sección Luces de El Comercio aparece hoy un interesante artículo detallando algunos pormenores de la película.
El nombre del escándalo Borat
Si los pingüinos de “Happy Feet” y el nuevo James Bond lideran la taquilla del cine mundial, el tercer lugar le corresponde a la creación más inesperadase trata de “Borat“, una comedia que ha desatado la polémica.
Viajar a Estados Unidos para realizar un documental sobre el “país más grandioso” puede ser una oportunidad única para un periodista de la televisión Kazajstán. Pero Borat Sagdiyev, el encargado de hacerlo, tiene otros planes: encontrar a Pamela Anderson, su estrella favorita, y casarse con ella.
Un argumento simple, ideal para una comedia de enredos multinacionales, pero que ha desatado todas las controversias posibles y, lo que más aprecian sus productores, se ha colocado en el tercer lugar de la taquilla en las últimas semanas. De manera que los 18 millones de dólares invertidos en su realización se han multiplicado con creces, pues ha sobrepasado a estas alturas los 90 millones.
Borat” es el título de esta cinta, cuya controversia ha llegado a tal extremo que el propio presidente de Kazajstán se ha pronunciado. Así, Nursultan Nasarbayev ha decidido responder al humor con humor. “Existe ese dicho que dice que cualquier publicidad al final es buena publicidad“, bromeó el mandatario durante su reciente visita a Londres. “Es una película concebida como comedia, entonces riámonos de ella”. Una posición muy madura, celebrada por todos, pero no compartida por otros.
La polémica, indudablemente, se debe al tono políticamente incorrecto del filme. Y su principal gestor, el actor Sacha Baron Cohen, es probablemente el verdadero responsable y quien, a estas alturas, celebra en grande el nuevo acierto de su talento. Tan identificado estuvo con su personaje durante el rodaje que, ya en la campaña publicitaria, apareció en programas de televisión y en entrevistas con la prensa, en que asumió el papel de Borat.
Aunque “Borat” ha sido calificada un alegato a favor del racismo, la intolerancia e incluso la glorificación del machismo, las intenciones de sus creadores han sido otras. Sacha Baron Cohen, el director Larry Charles y el productor Jay Roach simplemente pretenden hacernos reír.
Es más, Sacha Baron Cohen, que además es guionista y coproductor del filme, es un militante de varios grupos antirracistas que marchó en las calles de Londres en los años 80 en contra del apartheid. Su tesis en la Universidad de Cambridge fue sobre la colaboración de los afroamericanos y judíos en la lucha de los derechos civiles. Un trabajo que es considerado de gran importancia hoy en el entorno académico. Como vemos, un personaje tan comprometido no haría una película racista. Pero sí una sátira del mundo moderno de la gente de TV.

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