HONGKONÉSES INFILTRADOS

Una de las reseñas locales más completas que he leído del último film de Scorsese, “Los Infiltrados” (The Departed, 2006) es la que hace mi amigo Jorge Esponda en Cinencuentro, en la que da cuenta de algunas situaciones características del director de “Taxi Driver” y “Goodfellas” plasmadas en esta adaptación o re-make de la hongkongnesa “Infernal Affairs”, (también aludida en Cinencuentro por Alex Guerrero). Situaciones que van desde la construcción de los personajes hasta la instalación de éstos en lugares ya recorridos en anteriores producciones: ahí está el siempre grande Jack Nicholson cual De Niro dirigiendo oscuras organizaciones; también una sala de cine pornográfico, tan visitadas por un De Niro iniciado en el inolvidable Travis de “Taxi Driver”, por ejemplo. Sin embargo, y en esto porfía Scorsese, el final me pareció pensado para el jurado de los próximos premios de la Academia, y por ello, forzado y simplón. No obstante, no estoy de acuerdo con quienes ya quieren quitarle brillo a esta buena película por el simple hecho de no ser “original” de Scorsese, sino una “adaptación”. Incluso ya algunos, los menos, usando anteojeras para criticarla, la dan por fallida pues la han leído no desde donde se debe leer una película, que es en la película misma, sino, desde el film en que se basó. Aquí me quiero detener un momento.
En todo caso lo válido, lo justo sería (desde mi humilde parecer) efectuar las comparaciones respectivas entre ambas producciones, anotando aciertos y deslices en ambas partes y aun así, ello no dejaría de ser meramente subjetivo y acaso no sirva de mucho para ninguna película, sino para llenar el saco del morbo o del aburrimiento o cualquier bolsa hueca. Sería como sentarse a ver una película de espaldas a la pantalla y verla por un espejo, mientras en nuestra mente transcurre en simultáneo la supuesta original. Eso sería tan absurdo como aburrido y acaso no sirva de nada. Claro, estoy seguro de que esta comparación tratada con inteligentes sustentos y argumentos, bien podría develar, por ejemplo, manejos estéticos, morales, sociales, etc. de un mismo tema (en este caso la corrupción de poderes del Estado) en sociedades disímiles aun antagonistas. Y lo digo porque una adaptación, una buena, requiere como requisito fundamental justamente ser “original”. No se trata de un cover ni de una simple traducción (donde no existe la completa fidelidad), tampoco de ser fiel a muerte al guión primigenio. Se trata del punto de vista del creador sobre una obra creada por otro, no duplicada ni clonada, sino representada en lenguaje audiovisual (en este caso). Un lenguaje que, como sabemos, no posee un diccionario de imágenes ni de sonidos ni de caracterizaciones (y creo que eso jamás existirá; lo que sí, pequeñas recetas personales, inventadas, aprendidas o mejoradas como producto del hecho primario: ver cine); con un diccionario tal cuenta el lenguaje escrito (en nuestro caso normado por la RAE): un diccionario de definiciones de palabras con ciertas leyes, como la gramática, la fonética o la semántica que nos dan pautas para su correcta utilización, y aun esto es limitado y referencial, más si de poesía o literatura o ensayo o teatro o guión se trata; y qué decir de lo coloquial que nace en cada esquina a espaldas de la RAE. Originalidad. Toda adaptación requiere de la selección de elementos a sacrificar y a denotar y a remplazar. Exige ser original en el manejo del argumento, en la selección y el tratamiento estético, en la elección de los actores y actrices, en la consecución de los diálogos y planos y en la duración de los mismos, en el manejo de la conocida trama que, aunque ya planteada, podría verse enriquecida, o estropeada, dependiendo de cómo se administren los elementos de los que ésta se nutre; como los giros inesperados o tomas innecesarias o demoradas sin aporte alguno. Scorsese es un zorro viejo en lo referente al tratamiento de la violencia callejera y en “Los Infiltrados” lo que es improbable que vean es una secuencia demorada por puro morbo. Por el contrario, el suspenso y la acción han sido inoculados en certeras dosis. De otra parte, lo que si me ha dado curiosidad es cómo se ha tratado el humor en la versión hongkonesa “Infernal Affairs”, pues no creo que supere el finísimo humor negro de Scorsese, ya sea en labios del histriónico Jack Nicholson o del jovial jefe de policía personificado por Alec Baldwin (préstenle atención a lo que éste dice respecto del aro matrimonial). En fin. Cerrando, yo leí “Lolita” mucho antes de que viera la adaptación de Kubrick, y de todo ello el único enfadado fue el mismo Nabokov, pues a su guión apenas si lo respetaron (aunque de qué no se enojaba Nabokov), no obstante a mí me pareció una pieza estupenda la versión cinematográfica, a pesar de que se omitieron y cambiaron varios pasajes que me parecieron fabulosos en el libro. Casos opuestos también los hay a mi juicio, como la versión española de “Soldados de Salamina” de David Trueba en 2002, que me pareció grosera en comparación al libro de Javier Cercas en que se basa, pues desaprovecharon elementos que a mi juicio, algo subjetivo y no objetivo, eran vitales en el libro, como la presencia de Roberto Bolaño o la carga emocional del protagonista; y en cambio, agregaron personajes, como una lesbiana histérica, que no sé qué rayos hacía en la película sino, vanalizarla.
No olviden que una adaptación no es otra cosa que una visión personal, un enfoque de época, una confrontación de situaciones semejantes en realidades distintas, un modelo para armar y desarmar. Y menos olviden que una muerte no es lo mismo en Nueva York que en Hong-Kong, más todavía si de mafia se trata; y más aun si Scorsese es quien la plasma. Como sucedió en su momento con Woody Allen en Melinda y Melinda, creo que “Los Infiltrados” me ha hecho volver a confiar en Scorsese, y lo que parece más insólito en mí, aplaudir a Di Caprio por su buena actuación.

3 Comments

  1. Infiltrados me parece una de las mejores películas para optar al Oscar. Una maravilla que hace tiempo estábamos hambrientos de tener. Me salió una reseña también muy maja, que me la publicaron en una revista de la zona. Me alegró mucho, porque salió directa del gusto de haber disfrutado algo bueno. Saludos

Leave a Reply