PRIMER PASO HACIA LA MAFIA

Si no seremos caprichosos. La última y buena película de Martin Scorsese, “Los Infiltrados” (The Departed, 2006), está en cartelera, y nosotros reseñando su ópera prima de 1968 “Who’s that knocking at my door”; donde el “that” metido inusualmente en el titulo hace referencia al apelativo “eso” con que uno de los protagonistas bautizaba a algunos amigos suyos. Como referencia, debo citar que en 1946 los críticos franceses Nino Frank y Jean-Pierre Chartier descubren una avalancha de filmes norteamericanos rodados en un estilo particular que califican de noir, bautizando así dicho género para la posteridad. Vale decir que el llamado cinema noir tocó su cúspide en 1950 con más de 30 producciones de estudio, incluidas “La Jungla de Asfalto” y “El Demonio de las Armas”, y para 1968 ya estaba declinando, donde lo más reciente era una película de transición del director británico Jhon Boorman (A Quemaropa, 1967) con un protagonista noir en Los Ángeles post-noir. Esto para decir que un joven Martin Scorsese se había nutrido de este tipo de cine, que por lo general venía empujado por ese mismo tipo de literatura (Raymond Chandler con “Adiós, muñeca”, antes Dashiell Hammett con “El Halcón Maltés“, y ni qué decir de Hitchcock). Así, el debut fílmico de Scorsese es una película que ya mostraba las preocupaciones de su director en lo referente a materia de ficción: el enfrentamiento moral entre lo cotidiano y lo personal, entre lo violento y lo conservador que se doblega por códigos de silencio, la difícil y agitada vida en los suburbios, la vocación por ser gregario y festejarse en ritos callejeros, el sexo clandestino, el alcohol, las fallidas relaciones de pareja, el poder y la negación o aniquilación del tedio en busca de una efímera felicidad son algunas motivaciones scorsesianas que de alguna manera, esbozadas con más intuición que arte, se atisban en su interesante debut cinematográfico con apenas 26 años. Preocupaciones que lo seguirían y se multiplicarían a lo largo de su filmografía junto a otras manías, vicios, temores e interrogantes (como lo son la Iglesia y los cowboys y perturbadoras presencias femeninas: la pequeña Jodie Foster en “Taxi Driver” y Sharon Stone en “Casino”), las mismas que planteadas en “El Aviador”, formaron quizás el escollo más grotesco e insufrible de su carrera, no obstante hubieron plasmado películas memorables como “Toro Salvaje”, con un Robert De Niro insuperable que ahora Scorsese parece querer remplazar con Leonardo Di Caprio, de buena performance en “The Departed”.

Who’s that knocking…” narra las mataperradas de un trío de jóvenes de los barrios bajos de Nueva York: Joey (Leonard Kuras), Rally Gaga (Michael Scala) y J.R. (un Harvey Keitel espigado, pero con el rostro duro que todos le conocemos). Joey es dueño de un deslucido bar que usan como centro de operaciones y además, el líder de aquel trío de jóvenes prospectos de criminales, que en realidad no tienen mayores enfrentamientos que peleas con otros muchachos y entre ellos mismos (no recuerdo haber visto policía alguno). Estas situaciones, más traviesas que bárbaras, se van sucediendo y entremezclando a manera de flash-backs episódicos con la contraparte de J.R.: sus padecimientos sentimentales y éticos a causa de su enamoramiento con una hermosa muchacha cuyo pasado, lejos de redimirla, parece condenarla. Tratadas a la manera de “vasos comunicantes” ambas historias discurren en paralelo; no obstante la “historia de amor” es la que goza de mayor protagonismo, y la otra le sirve de distracción, de arquitectura y de coqueteos con una atmósfera noir. Así, Scorsese nos introduce en una forma de violencia más personal, más sicológica que corporal: la que se desata en el interior de J.R. ante la imposibilidad de plasmar una vida promedio en brazos de su chica, sabiendo que también se debe a los usos de la calle y a los prejuicios que lo invaden. Apreciamos a J.R. y nos parece un Travis en formación, siempre conversador e inseguro cuando trata con mujeres, hablando de películas de John Wayne que le sirven de soporte visual a Scorsese para vincular “Who’s That knocking…” con el mundo de las detonaciones y las armas. Aunque si de cultivos de futuros personajes scorsesianos quisiéramos hablar, yo me remitiría a “Malas calles”, una película suya aparecida en 1973 al año siguiente del estreno de la obra maestra de Ford Coppola, “El Padrino”, que retrataba la mafia como una institución basada en loables virtudes: la lealtad, el honor y la solidaridad. De otra parte, “Malas calles” contaba con un paupérrimo presupuesto y un par de actores estelares entonces desconocidos: Harvey Keitel (nuestro J.R. en “Who’s that knocking…”) y Robert De Niro. A diferencia del esplendor mafioso apreciada en “El Padrino”, “Malas calles” reflejaba la vida de la clase trabajadora de la mafia italiana en Brooklyn, acaso menos opulenta y más creíble, en que los pecados se pagaban fuera de casa y con la vida y no con genuflexiones en alguna iglesia.

Con la música de “The Doors” como fondo, una de las mejores secuencias del debut de Scorsese es la que nos muestra una sucesión de desnudos bien estilizados, a manera de instalación de cuerpos-objeto cual si fueran piezas de arte, en que se empiezan a delatar sus gustos por los planos en movimiento y la contraluz, en que no pudo evitar contagiarse de los encuadres angulares de la época. Sin embargo, y ahora con la gracia de hablar desde el siglo XXI, podemos afirmar que la ausencia de buenas actuaciones y aun lo tímido del argumento se debió más a una cuestión de novatos que a falta de talento, pues “Who’s that knocking…” cuenta con varios arranques de espontaneidad que por momentos nos parecían sobreactuados, más cuando aquel trío se juntaba a divertirse. Así mismo, he hallado la que quizás sea la frase que mejor define el cine de Scorsese (o su cine de mafia), pero no en la película con que debutó, sino en la crónica “Uno de los nuestros” (también aparecida luego de una película de Coppola: la tercera y última parte de “El Padrino” en 1990), en que Jimmy (Robert De Niro), luego de haber detenido el auto en la autopista, abierto la maletera y dispararle varias veces a un tipo envuelto ahí, nos hace llegar su voz en off diciendo: “Desde que tengo uso de razón siempre he querido ser un gángster…”

7 Comments

  1. Sam

    q curioso yo acabo de terminar de leer El Padrino y tb escribí algo sobre la historia. Me parece genial que menciones todos esos filmes. Los he anotado para buscarlos apenas cobre ojalá los encuentre. De todos los que has mencionado solo he visto la trilogía de El Padrino 🙁 Espero ver Los Infiltrados ya q está en el cine.

    Saludos,

  2. Anónimo

    Hola
    Buen articulo. Martin Scorsese es uno de mis directores favoritos, aunque su ultima pelicula no me gustó mucho, es más me aburrió bastante, aunque todos digan que es lo máximo.

    Siempre es interesante volver a los primeros films de los buenos directores, asi uno puede percibir las semillas de lo sería inmenso en peliculas posteriores.. De esta director de esa primera etapa recuerdo la extraordinaria Mean Streets.

    saludos

  3. Oscar, para ti

    “Feliz Natal a quem acorda, todas as manhãs a criança adormecida em si e, moleque, sai pelas esquinas quebrando convenções que só obrigam a quem carece de convicção. E aos artífices da alegria que, no calor da dúvida, dão linha à manivela da fé.

    Feliz Natal aos que ignoram o alfabeto da vingança e jamais pisam na armadilha do desamor, pois sabem que o ódio destrói primeiro quem odeia.

    Feliz Natal a todos os que pulam corda com a linha do horizonte e riem à sobeja dos que apregoam o fim da História. E aos que suprimem a letra erre do verbo amar e se recusam a ser reféns do pessimismo.

    Feliz Natal aos que repartem Deus em fatias de pão e convocam os famélicos à mesa feita com tábuas da justiça e coberta com toalha bordada de cumplicidades.”

    Feliz Natal, aqui do Brasil!

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