UN OSCAR A LA ITALIANA

La 79º edición de la entrega de los premios de la Academia, celebrada la noche de ayer en el Kodak Theater de Los Ángeles, tuvo, a mi gusto, dos momentos emblemáticos: primero, la entrega de un Oscar honorífico para un genio del mundo de la música, el italiano Ennio Morricone; y segundo, como cierre de la ceremonia, la entrega del Oscar a Mejor Director al postergado, discutido y talentoso Martin Scorsese por “Los Infiltrados”. Y como siempre, algunas sorpresas. Veamos.

Se pensaba que Morricone iba a formar parte de aquellas imperdonables deudas de la Academia (Hitchcock se murió sin nunca haber obtenido la preciada estatuilla), pero ya sobre la mitad de la ceremonia, con Clint Eastwood en el proscenio, la historia cambió. Morricone ha musicalizado más de 500 películas a lo largo de toda su trayectoria y trabajado con reconocidos directores de no menos recordados filmes, entre ellos el clásico del spaghetti western: “Por un puñado de dólares” en 1964, con Eastwood como protagonista al inicio de su carrera. Ennio Morricone (Itaia, 1928), al borde de las lágrimas y con trémula voz, agradecía a la Academia por tal distinción y en un discurso optimista y humilde, dijo que iba a tomar dicha estatuilla no como un punto de llegada en su vida, sino, como un punto de partida; y expresó su deseo de seguir trabajando con la misma pasión que ya todos le conocemos. No lo dudamos. Así mismo, mensaje entre líneas, dijo que el Oscar entregado a él, también le pertenecía a todos aquellos a quien él creía que debían haberlo merecido en su momento y no se les dio. Con el público aplaudiendo entusiastamente de pie, Morricone ha sido inmortalizado en los registros de la Academia, con una justicia que ya muchos pensábamos jamás iba a llegar.

Lo de Martin Scorsese fue quizás la revelación más esperada en toda la noche, y no solo porque esta categoría, Mejor Director, es una de las últimas en fallarse: sino porque el Oscar le había sido esquivo desde que su carrera consiguiera cierto éxito y fuera nominado en siete ocasiones. Estoy sobrecogido por este honor, estoy muy conmovido. Tanta gente me deseó este premio en todos estos años, me lo mencionaban en la calle, en el ascensor… gracias a todos, esto es para ustedes, mencionó. Scorsese es un director de películas memorables, entrañables y definitivamente varias películas suyas forman parte de la Historia del Cine (“Taxi Driver” 1976, “Toro Salvaje” 1980, etc.); no obstante también ha producido películas olvidables (“El Aviador” 2005, “Kundun” 1997) que han sido las causantes de que sus seguidores y detractores le acusaran de haberse “vendido” a Hollywood por su ansiada búsqueda de la Estatuilla. Cosa que no consiguió jamás, hasta la noche de ayer, en que “Los Infiltrados”, una buena película suya, se alzara con el Oscar a “Mejor Director” y con otras tres nominaciones de las cinco en que concursaba, incluida Mejor Película. El premio le fue entregado de manos de sus amigos Francis Ford Coppola, Steven Espielberg y George Lucas. En dicha categoría también competía Clint Eastwood por “Cartas de Iwo Jima”, otra de las favoritas de la audiencia mundial, según los portales de la Internet; pero me animo a especular que si la Academia prefirió el trabajo de Scorsese en “Los Infiltrados” por sobre el de Eastwood en “Cartas…”, fue, entre otras apreciaciones, porque en la primera se percibe con mayor vigilia la personalidad del director, esa voz que susurrante guía a los personajes dentro del ideal proyectado, y porque de alguna manera muestra cierta versatilidad en lo que ya era conocido en él: la violencia callejera y el otro lado de la ley. A favor tuvo el tema social: la corrupción de un sistema que se piensa perfecto; y lo digo porque no sólo lo estético se contempla al momento de premiar nada en Hollywood. Al final, en resumidas cuentas, y sin quitarle méritos a los otros nominados, la premiación de Scorsese me parece bastante acertada y alentadora, y también, conciliadora.

Los ganadores de las otras importantes categorías fueron, más o menos, los que se esperaban que fueran; salvo por la expectativa que habían suscitado las siete nominación de “Babel” del mexicano Gonzáles Iñárritu, que solo se llevó el Oscar a Mejor Banda de Sonido, en repetidas manos del último ganador argentino Santaolalla, ganador en 2005 por “Brokeback Mountain”. Una de mis ausencias fue la fotografía de “Niños del Hombre

La estatuilla a Mejor Actor Principal fue para mi preferido Forrest Whitaker, por su impecable actuación en “El último rey de Escocia”, y si desean saber más detalles de todo lo que fue el Oscar en su versión 79º, los invito a las inteligentes páginas de Cinencuentro.

One Comment

  1. Coincido contigo Oscar, lo mejor de la noche fue tano, tano, lontano.

    Morricone es un maestro sin discusión, lo que llama la atención es que muchas de sus mejores bandas sonoras hayan sido hechas hace tanto tiempo, Por un puñado de dólares es de hace más de cuarenta años. Decir que el premio es un acicate para continuar su carrera, (“un punto de inicio”) es ya una declaración de humildad. Personalmente mi soundtrack del momento es el de “Érase una vez en América”, magistral como tantos otros que construyó Ennio.

    Un fuerte abrazo.
    Lucho.

Leave a Reply