Una de la columnas que sigo con frecuencia es la de Alonso Cueto los lunes en Perú21. En la última, el ganador del Premio Herralde 2005 daba cuenta de un encuentro de escritores peruanos y colombianos que organizó La Casa de América de Madrid durante la primera semana del presente mes. El gran tema fue “La Literatura y la Violencia en la América Latina”. Ya Gustavo Faverón en su blog ha escrito con más detalle al respecto de la nota de Cueto; sin embargo yo me he detenido por un momento en el párrafo que cierra la columna, el cual dice Continente de injusticias, sus escritores siempre tendremos historias que contar. La propuesta, si la hay, estará al servicio de la historia y no viceversa. Pero el humor nunca estará ausente. Los únicos temas válidos son los que le importan al escritor, que no debe ejercer su oficio pensando en ningún lector extranjero ni nacional. Son algunas conclusiones de esta semana organizada por la Casa de América de Madrid. Nada más honesto que un escritor que escribe sobre lo que realmente lo conmueve; aunque muchas veces dicha honestidad no logre encandilar a las casas editoriales.
Pienso: Y si alguna vez se escribió sobre la Violencia y de momento, el mismo escritor, ya no se siente conmovido (por usar dicho verbo) o seducido por ese tema, y sí acuciado por otras cuestiones digamos, existenciales o más inmediatas y escribe sobre ellas, ¿se le acusará de frívolo o de “falta de compromiso”? Continúo: Y si un escritor que hasta entonces no había escrito sobre temas sociales, como la Violencia, de pronto es atraído por ese “gran” tema (con sabor a deuda en el Perú) y se lanza a escribir un libro que, de alguna manera, la represente, ¿se le acusará de “oportunista”, de “aprovechado”? En el Perú lo más probable es que sí se le acuse de lo supuesto en ambos casos; cosa que ya ha sucedido y sucede. Pero eso es cuestión de miopías o de odiar y envidiar en el otro lo que uno quisiera hacer o ha hecho sin la cobertura lograda por el colega. Yo no creo en distinciones raciales ni sociales en Literatura; menos todavía en eso de ser “andino” o “criollo” literario. La Literatura, a mi modo de ver, solo tiene dos opciones: o es buena, o es mala. No retrocedamos a los cincuenta con el tema inacabable y subjetivo de lo “puro” y lo “comprometido” que, como lo dice Alonso Cueto, los únicos temas válidos son los que le importan al escritor.

3 Comments

  1. Hola, Óscar

    Coincido con tus reflexiones, y agregaría que bien podría existir una visión ideológica detrás de esa idea de que el autor, para no ser calificado de frívolo, deba escribir siempre sobre determinados temas, como sobre la violencia, para que lo vean como un escritor comprometido, término que me sugiere más la noción de un escritor politizado. Entonces, bajo esa lógica, ¿todo autor tendría que estar politizado para recién no ser considerado frívolo? Es más, un tema existencial o intimista puede tener tal riqueza que dé luces incluso para entender mejor un tema como el de la violencia… Y ojo: no sugiero que todo escritor que escriba sobre la violencia ya esté necesariamente politizado.

    Una visión ideológica también vislumbro en esa división reductiva entre autores andinos o criollos; división que, en mi opinión, es más la extrapolación de la lucha de clase marxista a la Literatura….

    Nadie niega la validez de quienes reclaman más espacio en los medios tradicionales para autores de provincia, pero la solución no pasa por estarse dividiendo entre andinos y criollos, porque el mestizaje hace que la realidad peruana sea mucho más compleja y amplia y, por ende, jamás podría encajar en esa estrecha dicotomía andinos-criollos…

    En suma, como bien señalas, sólo hay Literatura buena y mala y, yo añadiría, no hay escritores ni andinos ni criollos sino sólo peruanos… Porque quién puede considerarse cien por ciento andino o cien por ciento criollo dada esta nación peruana de todas las sangres (como diría Arguedas)

    No sé por qué ese afán de las etiquetas en la Literatura. Las clasificaciones son sólo un referente y nada más, y por eso los autores deben escribir sobre lo que crean necesario en un momento dado sin tener que esmerarse en encajar siempre en taxonomías muchas veces creadas por otros… Presionar a un autor a que entre en una clasificación determinada es condenarlo a que permanentemente se esté repitiendo o copiando él mismo, sin nunca evolucionar en su obra…

    Interesantes tus reflexiones

    Saludos

  2. Anónimo

    Gracias Martín. Y eso que señalas al final, acerca de estar condenados a repetirse como escritores, sería una consecuencia atro e inevitable de caer en ese juego.
    Un abrazo.
    Oscar

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