EL JAZZ Y SUS ESTILOS

Debido a mis lecturas un tanto desordenadas en estos días, me animo a compartir algo de mi desorden con ustedes. Esta vez algo sobre el jazz (y quizás buscando algo sobre Cortázar es que llegué a pensar en el texto siguiente).
Como todo arte, el jazz maneja sus propios códigos. Su lenguaje. Pero, a diferencia de muchos otros, el jazz ha sido siempre un asunto de pocos. De una minoría. El estilo más antiguo, considerado tal por la crítica, es el Ragtime (algo así como “música despedazada”) surgida en Nueva Orleans hacia 1890. Algunos no consideran estos breves, pero importantes, diez últimos años del siglo diecinueve como una fuente de jazz. No olvidemos que el blues estaba desde mucho antes, desde 1850, y es la columna vertebral del jazz. Entre todas las polémicas, lo cierto es que Nueva Orleans ha sido la ciudad más importante en el surgimiento del jazz. Mas no ha sido la única ciudad. Estilos semejantes se tocaban en Memphis, Kansas City, en Dallas y en San Luis y en muchas otras ciudades del sur de los Estados Unidos. Se ha señalado el estilo de Nueva Orleans (1900) como el primero de la música jazz. Pero antes de producirse el estilo de Nueva Orleans existía ya el Ragtime. La capital del Rag no fue Nueva Orleans sino Sedalia, al sur de Misouri. Era un estilo básicamente a piano, bastante formalón, o sea, sin improvisación, semejante a los valses de Strauss; y como todavía no se había inventado el fonógrafo, no queda mucho indicio de él, salvo algunos “rollitos”, de esos que se ponen en los pianos mecánicos para que los reproduzca.
Inclusive, en los años treinta, en la época del swing, fueron algunos pocos los que reconocieron el valor del jazz de los músicos negros; excepto por algunos discos. Vale decir que toda la música está impregnada de jazz: desde el charleston, hasta el rock, el funk y la música disco. Y no hablemos de la fusiones: funkyjazz, eterealjazz, latinjazz, etc. Todo esto se debe a que el beat (el golpe, el ritmo) llegó a la música occidental a través del jazz. Obviamente el jazz, como todo arte que sobrevive al tiempo, ha desarrollado estilísticamente. Esto no quiere decir que el jazz ha matado un estilo para crear otros y otro y otro. No. Sucede que el jazz, en su condición ecléctica, impura, se ha sabido alimentar de los estilos primarios para crecer. Esto corresponde a un factor de época, de gustos, de expresiones, de filosofías, puesto que el jazz es humano y por tanto es una especie de traductor musical del reflejo que recibe el hombre del mundo.

El estilo Dixieland (1910), conocido como el jazz de blancos, corresponde al período previo a la Primera Guerra Mundial, en la que todo era un alegría despreocupada, puesto que nadie sabía de las atrocidades que el mundo padecería luego. En el estilo de Chicago (1920) notamos el nerviosismo y la intranquilidad de los “alegres años veinte”. El Swing (1930), por el contrario, rescata la tranquilidad y seguridad del período entre guerras. Una tranquilidad ficticia, puesto que nadie esperaba que El bebé de Rosmery creciera convertido en Adolfito Hitler y su Segunda Guerra Mundial, así es que cantaban el amor por la vida. En cambio el Bebop (mi favorito, el de Charlie Parker, en los cuarenta) es un estilo nervioso, inquieto, personal, abreviado, fragmentario, frenético. Miles Davis, en 1945, a los 18 años, tocaba en el quinteto de Charlie Parker. El estilo “nervioso” de Miles, a lo Dizzy Gillespie, luego cedería al de una forma equilibrada y “cool”, iniciando un nuevo estilo que sería llamado Cool Bop (1950), que respira de la resignación de los seres humanos, viviendo en un mundo de aparente calma, pero a sabiendas de la famosa Bomba H. El Hard Bop, en esa misma década, es un estilo fundado en la protesta. Una tibia protesta que pronto cedería al conformismo mediante el funk y el soul. Esto llevaría al Free Jazz (1960), importantísimo en los movimientos de negros por los derechos civiles y manifestaciones estudiantiles, las más de ellas, violentas. Luego vendría el Jazz Rock en los años setenta, un estilo más consolidado. Después, en los ochenta, vendría un jazz bañado por el escepticismo de los hombres; es decir, se desconoce la finalidad de la tecnología y se cuestiona la existencia de la misma.
Así, en el jazz, como en todo arte auténtico, su desarrollo se ha llevado con la lógica, la necesidad y cohesión que caracteriza a las más altas expresiones del hombre. Como ya lo dije, ningún estilo reemplaza a otro. Cada uno recoge en sí mismo al anterior… y a todos los anteriores. Es decir, tomando una especie de paradoja, podríamos pensar que el desarrollo del jazz está impregnado por una tendencia caníbal.

One Comment

  1. Hola, pues està muy bueno este condensado de los estilos del Jazz, mucha gente me pregunta eso, sobre todo coleccionistas de otros gèneros, es adecuado para aquellos que recién se quieran iniciar escuchando el género.
    Saludos
    Norma

Leave a Reply