EL PRIMER IRON MAN

Iron Man no posee poderes sobrenaturales. Pertenece a esa legión de superhéroes nacidos de ellos mismos, en que algún conflicto personal los enfrenta a su entorno, transformándolos sin remedio. Mis favoritos. Tal es el caso de Batman, cuyo origen fue tratado en 2005 con una mesurada inteligencia y sutileza por Christopher Nolan en Batman Inicia. Así, Bruno Díaz y Anthony Spark, el científico dentro de la armadura de Iron Man, son seres privilegiados por billones de dólares y genio propio que les permite disponer de tecnología de última generación en su lucha por la justicia. Otro es el caso del Hombre Araña o del Increíble Hulk, por ejemplo, que no disponen de fortuna y cuyos poderes provienen de accidentes de ciencia.

Uno de los muchos aciertos del director Jon Favreau en esta primera versión de Iron Man, es haberse ceñido a la mítica historieta de Stan Lee (N.Y., 1922) Tales of Suspense aparecida en 1963. Antes, Stan Lee moldeó la figura de Tony Stark inspirado en el excéntrico multimillonario inventor norteamericano Howard Hughes (1905-1976), el mismo que personificara Leonardo Di Caprio en el fallida El Aviador (Scorsese, 2004). Como recordamos, el cómic Iron Man apareció mientras se libraba la guerra de Vietnam. Un perspicaz Stan Lee toma como plataforma ese conflicto bélico para lanzar a su Hombre de Acero al mundo, otorgándole un polémico escenario que se hallaba en la pupila pública, garantizándole atención. ¿Pero cómo?

Industrias Stark había inventado un aparato llamado Minitransistor para ayudar a las tropas estadounidenses, por lo que el presidente y principal inventor de la compañía, Tony Stark, viaja a Vietnam. Al llegar, descubre que su fábrica había sido saboteada, y es emboscado por el general vietnamita Wong Chu. Al intentar escapar Tony Stark activa una bomba. La explosión lo hiere, incrustándole esquirlas en el pecho que lastiman su corazón. Wong Chu lo captura y lo obliga a desarrollar armas para los vietnamitas. En su celda, ayudado por otro científico prisionero, construye una armadura que lo ayudará a escapar y mantener a salvo su corazón. Sin embargo la armadura todavía no contaba con la energía suficiente cuando Wong Chu se percata de que algo andaba mal con los científicos, y decide dar la voz de alarma. Su compañero científico sale corriendo para distraer a los guardias, pensando en ganar tiempo para que la armadura cargue energía. Pero es abatido por los soldados. Tony Stark, con la armadura cargada parcialmente, sale a enfrentarlos, vengando la muerte de su amigo y escapando a EE.UU. Allí decide utilizar la armadura para combatir el mal.

El modelo clásico (mostrado en el cómic entre 1965 y 1985) de la armadura roja y amarilla que protege el corazón de Tony Stark y que amplifica sus fuerzas, ha tenido básicamente tres prototipos. Luego se ha ido adaptando a los diversos campos de batalla (aire, mar, tierra, fuego, espacio exterior) a lo largo de más de cuarenta años. Sin embargo, acertadamente, Jon Favreau eligió para su Iron Man no los prototipos de Stan Lee, sino los aparecidos en los recientes cómic de Iron Man, Historia Extremis, ilustradas por Adi Grandy. Es decir, las armaduras Mark I (a base de chatarra improvisada), Mark II (el primer diseño gris y liviano en Industrias Stark) y Mark III (la hermosa armadura de titanio en aleación de oro y escarlata) modificadas por Stan Winston (“Parque Jurásico”, “Aliens”, Terminator”) y sus artistas de efectos especiales para el cine, se pueden apreciar en los cómic actuales.

Esta primera versión cinematográfica de Iron Man, que muestra el nacimiento del Tony Stark como héroe, posee el atractivo de situarse no en los sesentas, como el cómic, sino en nuestro presente, en que gran parte de la tecnología soñada en un pasado para el futuro, es ya una realidad. En plena era de la robótica, sucede en Iron Man que los asistentes-robots de Tony Stark (un Robert Downey Jr. destacable) son capaces de arrancarnos divertidas carcajadas, e incluso cómico suspenso (el robot que sostiene un extintor y que amenazan con donarlo a una universidad). La toma de consciencia de Stark luego del atentado lo sensibiliza a pesar de la frivolidad armamentista que lo alimentaba hasta entonces. La demostración de un invento, la emboscada y el secuestro suceden no en Vietnam, sino en Medio Oriente. Un mediático gancho político-comercial que no sorprende, y que pienso funcionó si lo que se buscaba era “actualizar” a un héroe de hierro nacido en plena época hippie. El constante e indetenible devenir de las ideas de un genio, enfrentadas a la esencia cotidiana del ser humano. De otra parte, la ambición no solo por el dinero sino además por el poder, engendra a un peligroso rival que se pensaba era de la confianza de Tony Stark. Me refiero a su mano derecha, el maquiavélico y calculador ejecutivo Obadiah Stane.

Tan fascinantes como divertidas y “reales” son las escenas de acción. De entre todas, más que la lucha contra el gigante Iron Monger operado por Obadiah, son las de los vuelos (y aterrizajes) del Hombre de Acero. Inolvidables. Iron Man pone al descubierto la mortífera posibilidad del “ejército de un solo hombre”. Una compacta y devastadora máquina nuclear de combate no con inteligencia artificial, como las imaginadas de hoy en día, sino con un cerebro y corazón humanos fundidos nerviosamente por computadoras con sensores, velocidad supersónica y una atractiva e impenetrable armadura.

Más de un guiño con lo que sería la secuela de Iron Man nos ha sido mostrado en esta primera producción. El primer pero no principal enemigo, Iron Monger, ha sido aparentemente vencido. Pero si somos fieles a las páginas del cómic y pensamos en las secuelas de Batman o de Spiderman (por ejemplo), y llegamos así al Guasón y al Pingüino, y al Duende Verde y a Venom, ¿por qué no pensar en los otros mortales enemigos de Tony Stark?. ¿Aparecerá Justin Hammer, hombre de negocios empecinado en destruir Stark Enterprise? ¿Quién de los múltiples villanos contratados por éste será el que luche contra Iron Man próximamente? ¿Mandarín? ¿Livin Láser? ¿Kang el Conquistador? ¿Blacklash? Cualquiera que fuera, sea bienvenido.

3 Comments

  1. El Hombre de Hierro de Black Sabbath

    Soy el Hombre de Hierro.
    ¿Puede ver o está ciego?
    ¿Puede caminar normalmente
    o se caerá al moverse?
    Está vivo o muerto?
    ¿Piensa por sí mismo?
    Pasaremos cerca de él,
    ¿por qué habría de preocuparnos?
    Se volvió de acero
    en el gran campo magnético
    por el que viajó durante el tiempo
    por el futuro de la humanidad.
    Él mira fijamente al mundo
    planeando su venganza
    que pronto develará.
    Ahora ha llegado el momento
    de que el Hombre de Hierro siembre el terror.
    Venganza desde la tumba.
    Mata a la gente que una vez salvó.
    Ellos vuelven las cabezas.
    Nadie le ayuda.
    Ahora tiene su revancha
    Pesadas botas de plomo
    infunde pavor a sus víctimas.
    Corren tan rápido como pueden.
    ¡El Hombre de Hierro vive otra vez!

  2. Hola Oscar, siempre ocupada y olvidando los guapooooos.
    Iron Man es una divertida peli de superhéroes. La que más me ha gustado, la verdad. El resto me parecen aburridas, pero ésta quizá por el actor, es muy pasable. VEremos las secuelas. Un abrazo.

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